sábado, 21 de mayo de 2016

Fracaso escolar y Helicobacter pylori...

 
La acidez que produce la reprobación escolar

1 1. La pérdida y la reprobación del año escolar produce acidez emocional.

La acidez es una sensación de ardor dolorosa en el pecho o en la garganta. La repitencia, de uno o varios años escolares, es una situación dolorosa que afecta al estudiante repitente, a la familia y a sus compañeros promocionados sin él o sin ella, entre otras razones por la desesperanza que se aprende y porque se rompen tejidos sociales. En los compañeros noveles, provoca empatía o indiferencia. Los docentes que han definido la improbación sienten que es un acto conveniente, porque están abogando por la calidad de la educación, desde las calificaciones, premisa falsa como lo han demostrado cientos de investigaciones en Colombia, en el continente y en el mundo. En el Estado y en la sociedad, la preocupación gravita sobre  el costo-beneficio que ello acarrea.   

Literalmente, la pérdida de un año produce pirosis en el niño, en los familiares, en sus amigos y en el docente que es consciente de que el fracaso escolar es una situación compartida. No solamente fracasa el educando sino también el educador, el método, el colegio y el sistema educativo. No se requiere hacer un estado del arte para revelar que la acidez afecta negativamente la salud física y mental de quienes la padecen. Nuestros pensamientos y emociones son determinantes a la hora de estimular los neurotransmisores, para eclosionar ciertas sustancias que pueden influir en nuestra salud anatómica, síquica y emocional. La serotonina y la dopamina son dos sustancias que el cerebro libera, cuando tenemos un estado de felicidad o euforia, verbi gracia, cuando se tienen triunfos.

El dolor, ocasionado por la pérdida del año escolar o de una materia, no desencadena dopamina ni serotonina; contrariamente, libera cortisol, melatonina inútilmente, inhibe la producción de adrenalina y de endorfinas, porque se está triste, deprimido y con estrés. Si un docente es consciente de este alto costo en salud que paga un estudiante y su familia, al reprobar el año, ¿Por qué no acude a otra medida de control de la calidad educativa? Si no lo ignora, y sabe que la educación es un proceso integral ¿Por qué toma una decisión tan drástica y poco benéfica para la persona, para la familia y para la sociedad?

En esta lógica de la semejanza,  cuando una persona está aquejada por la acidez, verbi gracia, por el Helicobacter pylori, acude a la EPS en busca de alivio. El niño que pierde el año, en una alta proporción, vuelve al colegio a repetir el grado. Al paciente afectado por la acidez lo atiende, inicialmente, un médico general, le suministran medicamentos, le asignan exámenes, le proporcionan una alimentación especial y, al darle de alta, le hacen sus recomendaciones, quedando con citas de control; todo esto a manera de protocolo. El niño o niña repitente, en el caso que nos ocupa, se encuentra con los mismos profesores y directivos, las aula de clase son las mismas, ya sabe cómo y qué enseña cada profesora del grado que va a repetir, salvo alguna excepción; no cuenta, como el paciente de la EPS, con medicamentos académicos que le ayuden a calmar su dolor, no con las sicoterapias para que le den de alta. 

El colegio no tiene planes de contingencia para atender a los reprobadores, no obstante la cantidad es alarmante. Entonces ¿Para qué dejarlos? ¿Para darles más de lo mismo? En el hospital, al paciente que llega se le valora; si ostenta alguna gravedad, que amerite hospitalizarlo o dejarlo en observación, se le mantiene en sala de espera o se le envía a la sala de cuidados intensivos, si hay condiciones para atenderlo, de lo contrario se busca otra alternativa, remitirlo a un hospital de mayor nivel, y en el peor de los casos, ponerlo ad portas de la muerte, por negligencia. El estudiante que pierde el año y en que reprueba corre el riesgo de pasar de la pirosis académica, sicológica y emocionla al cáncer de la drogadicción y del analfabetismo.    

La acidez puesta en cifras.

Los datos de los últimos años del liceo Sintético nos señalan dos tipos de fracaso escolar. Uno, apoyado en las calificaciones autónomas de los docentes de las áreas obligatorias y fundamentales, que en adelante denominaré intrínsecas; y, otro, los resultados de las Pruebas Saber de tercero,  noveno y once, denominémoslas extrínsecas. En el año 2015, en la jornada de la mañana, en las pruebas intrínsecas, el 30.14% de los estudiantes de grado sexto reprobó el año. Del 100% de reprobados, solamente uno logró promocionarse a séptimo grado, cerca de un mes después de que el Consejo Académico hubiese aprobado la solicitud. En séptimo grado la reprobación fue del 28%, en octavo de 19.8%, en noveno: 10.6%, en décimo: 21% y en once, no se gradúo en ceremonia a una estudiante de ascendencia indígena y desplazada por la violencia, por reprobar una asignatura. Estamos entonces, frente a la reprobación del 22% aproximadamente, superando 400% el promedio nacional que está en el 4.9 en Secundaria y 5.53 en Media.

En el informe del Ministerio de Educación, sobre el colegio Sintético, en la Educación Secundaria, nótese que no alude a los Ciclos, el Progreso en el Índice Sintético de Calidad Educativa, a 2015, se colocó en 0,44; el Desempeño se ubicó en 2,14; la Eficiencia 0,64 y el Ambiente Escolar en 0,73, alcanzando un puntaje de 3,98 frente a 4,93 a nivel nacional y a 5,74 en la entidad territorial. Progreso y Desempeño, recordemos, tiene una asignación de 40 cada uno, los otros dos 10 y 10.  
En lo atinente a la Educación Media, el Progreso alcanzado fue de 0,79; el Desempeño 2,16; la Eficiencia 1,67 y en Ambiente Escolar no se respondió, consiguiendo un puntaje de 4,64 frente a 5,57 del promedio nacional y 6,48 del Distrito. En la Primaria el Progreso llegó a 0.06; el Desempeño 2,18; la Eficiencia 0,85 y el Ambiente Escolar, 0,75, para un puntaje conquistado de 3,85 frente a 5,07 del nivel nacional y 5,82 Distrital. 
A 2016, los datos se presentan de la siguiente manera: en Primaria, el Progreso llegó a 0.69%; el Desempeño 2,30%; la Eficiencia 0,98% y el Ambiente Escolar: 0,73, para un puntaje de 4,72 frente a 5,72% del nivel nacional y 6,31 Distrital. En Educación Media, el Progreso conseguido fue de 0,00; el Desempeño 2,14%; la Eficiencia 1,91 y en Ambiente Escolar no se respondió, conquistando un puntaje de 4,05 frente a 5,89 del promedio nacional y 6,88 del Distrito. En Educación Secundaria, el Progreso, en el Índice Sintético de Calidad Educativa, a 2016, se situó en 0,00; el Desempeño se ubicó en 2,02; la Eficiencia 0,93 y el Ambiente Escolar en 0,75, adquiriendo un puntaje de 3,70 frente a 5,26 a nivel nacional y a 6,03 en la entidad territorial.  
De lo anterior, se puede subrayar, para el análisis, que en Primaria, Básica y Media, la tensión arterial está por debajo del promedio nacional y distrital. Que se dispararon los leucocitos y se escasearon los eritrocitos; dicho de otro modo, el liceo Sintético está enfermos. En general, los médicos aseveran que el primer paso para la recuperación de una persona enferma es reconocer que está enferma. “El primer saber efectivo, es un saber critico…” sostenía Zuleta (1997, 54). En el caso del liceo Sintético, su cuerpo está con la acidez agitada. Una acrimonia que se evidencia en la información suministrada por la Prueba Saber de 3º, 5º, 9º y 11, sobre Matemáticas y Lenguaje, correspondientes a los años, 2013, 2014 y 2015. 
En aras de comprender un poco más los estimativos, podemos detenernos a leer los resultados teniendo en cuenta, en las áreas y grados, los niveles: Avanzado, Satisfactorio, Mínimo e Insuficiente, en escala de  0 a 100.  
Matemáticas y lenguaje grado tercero.
Matemáticas  3º 2013. Avanzado: 18%, Satisfactorio: 27%, Mínimo: 31%, Insuficiente: 24%. Estos niños y niñas hoy están cursando 6º grado. La franja más alta, según los estimativos publicados, se localiza entre Mínimo e Insuficiente con 55%. En Lenguaje, grado 3º  2013: Avanzado: 8%, Satisfactorio: 32%, Mínimo: 36%, Insuficiente: 25%. El 40% de los examinados, que hoy deben estar cursando 6 grado, alcanza los niveles Avanzado y Satisfactorio. 
Matemáticas 3º 2014. Avanzado: 11%, Satisfactorio: 24%, Mínimo: 44%, Insuficiente: 22%. Bajó el Insuficiente de 24% a 22%; el Satisfactorio descendió de 31% a 24%; el Mínimo se ensanchó de 27% a 44% y el Avanzado pasó de 18% a 11%. Estos niños y niñas, que vendrán el año entrante a grado 6º, amplían la franja sumada de Mínimo e Insuficiente a 66%. En Lenguaje, grado 3º 2014 Avanzado: 5%, Satisfactorio: 28%, Mínimo: 40%, Insuficiente: 27%. En este año hubo desmejora. De 8% de Avanzado se pasó a 5%; de 32% Satisfactorio baja a 28%; de 36% Mínimo se pasa a 40% y de 25% Insuficiente se sube a 27%. Estos estudiantes cursarán 6º grado en 2017.  
Matemáticas 3º 2015. Avanzado: 17%, Satisfactorio: 31%, Mínimo: 34%, Insuficiente: 18%. Bajó el Insuficiente de 22% a 18%; el Satisfactorio descendió de 31% a 24%; el Mínimo se redujo de 44% a 34% y el Avanzado pasó de 11% a 17%. En Lenguaje, 3º 2015: Avanzado: 7%, Satisfactorio: 35%, Mínimo: 36%, Insuficiente: 22%. Estos niños y niñas que vendrán el año 2018 a grado 6º. Es de destacar que el nivel Avanzado no alcanzó a llegar a 10 en los tres años. Estos niños y niñas cursarán, en el año 2018 grado 6º.

Matemáticas y lenguaje grado quinto.
Matemáticas 5º 2013. Avanzado: 9%, Satisfactorio: 21%, Mínimo: 41%, Insuficiente: 29%. Son nuestros estudiantes de grado 8º. Lenguaje 5º 2013: Avanzado: 8%, Satisfactorio: 29%, Mínimo: 48%, Insuficiente: 15%. Reitero, estamos refiriéndonos a los estudiantes del actual grado 8º.
Matemáticas 5º 2014. Avanzado: 11%, Satisfactorio: 24%, Mínimo: 44%, Insuficiente: 22%. Son los estudiantes que hoy cursan séptimo grado, quedando reprobados alrededor de 40 en 2015. Los resultados revelan mejoras, salvo en el nivel Mínimo que de 41 sube a 44%.  Lenguaje 5º 2014. Avanzado: 3%, Satisfactorio: 18%, Mínimo: 53%, Insuficiente: 26%. Se percibe una desmejora en todos los niveles, siendo más notorio en Insuficiente. Estamos refiriéndonos a los estudiantes del actual grado 7º.
Matemáticas 5º 2015. Avanzado: 5%, Satisfactorio: 20%, Mínimo: 36%, Insuficiente: 39%. Son los estudiantes que hoy cursan sexto grado. Los resultados revelan mejoras, salvo en el nivel Mínimo que de 41 sube a 44%.  Al promediar el nivel Avanzado en los tres años no alcanza a llegar a 9. Lenguaje 5º  2015. Avanzado: 7%, Satisfactorio: 29, Mínimo: 49%, Insuficiente: 16%. Estos niños y niñas cursan grado 6º, este año. E promedio en lenguaje, en el nivel Avanzado, en los tres años llega a 6%.
Matemáticas y lenguaje grado noveno grado 9º. Corresponden a los estudiantes que graduados el año pasado y a los candidatos a ser graduados en el 2016, respectivamente. 
Matemáticas grado Noveno 2013. Avanzado: 0%, Satisfactorio: 5%, Mínimo: 58%, Insuficiente: 37%. ¡Así los certificó el liceo ese año y así llegaron a 11 y los graduó! Con un 95% de Insuficiencia más Mínimo. Lenguaje grado Noveno 2013. Avanzado: 0 %, Satisfactorio: 18%, Mínimo: 57%, Insuficiente: 25%. Al sumar el nivel mínimo con Insuficiente obtenemos 82%.  
Matemáticas grado Noveno 2014. Avanzado: 0%, Satisfactorio: 11%, Mínimo: 60%, Insuficiente: 29%. Estamos frente a los bachilleres 2016 con un nivel Avanzado y Satisfactorio en 11% y con Insuficiencia más Mínimo 89%, 6% menos que el año inmediatamente anterior. Lenguaje grado Noveno 2014. Avanzado: 1%, Satisfactorio: 24%, Mínimo: 53%, Insuficiente: 23%. Estamos frente a los bachilleres 2016, con un nivel Avanzado y Satisfactorio en 25% y de Insuficiencia Más mínimo 76%, 6% menos que la promoción 2015.  
Matemáticas  noveno 2015. Avanzado: 0 %, Satisfactorio: 2%, Mínimo: 63%, Insuficiente: 35%. Estamos frente a los bachilleres 2017, con un nivel Avanzado y Satisfactorio en 2% y de Insuficiencia más mínimo 98%.  Muy, pero muy preocupante que el nivel Avanzado en Matemáticas se mantenga en 0%, durante los tres últimos años y el nivel de Insuficiencia mas el nivel Mínimo estén en 94% como promedio.  Lenguaje noveno 2015. Avanzado: 0 %, Satisfactorio: 17%, Mínimo: 59%, Insuficiente: 24%. Estamos frente a los bachilleres 2017, con un nivel Avanzado y Satisfactorio en 17% y de Insuficiencia más Mínimo 83% superando negativamente las dos promociones anteriores. El promedio en los tres años, en lenguaje, en los niveles Mínimo e Insuficiente, se coloca por encima del 80%.     
Pruebas saber grado once

Prueba Saber 11  2013. El agrupamiento se expresa por puestos ocupados de acuerdo con 5 Quintiles, en escala de 0 a 100. Entre 1-200 colocamos 5% de estudiantes; entre 201 - 400 se colocaron 13% de estudiantes; entre 401-600 hay 21% de estudiantes; entre 601 – 800 colocamos 33 % de estudiantes; entre 801-1000, 25% de estudiantes.

Prueba Saber 11  2014. Entre 1-200 colocamos 3% de estudiantes; entre 201 -400 hay 18% de estudiantes; entre 401-600 está el 31% de estudiantes; entre 601 – 800 se colocaron 27 % de estudiantes; entre 801-1000 el 18% de estudiantes.
Prueba Saber 11  2015. Entre 1-200 hay 3,3% de estudiantes; entre 201 -400 figuran 17% de estudiantes; entre 401-600 se colocaron 28% de estudiantes; entre 601-800, 25,5 % de estudiantes; entre 801-1000 el 25,5% de estudiantes.
Colegir, que durante los tres últimos años, el nivel de Insuficiencia mas el nivel Mínimo estén en 94% como promedio, significa, en la interpretaciones que aporta el Icfes, que nuestros aprendientes solamente resuelven situaciones con el conocimiento matemático, más no con el Saber- hacer, menos con el Saber- hacer en contexto y mucho menos más allá del Saber hacer en contexto, es decir, en problemas complejos. Y, deducir que el nivel Avanzado, en Matemáticas, se mantenga en 0%, durante los años 2013, 2014 y 2015, significa, según el Icfes, que nuestros estudiantes salen del colegio incompetentes para resolver problemas en el Saber - hacer, en el Saber - hacer en contexto y en el Saber – hacer, más allá del contexto. “Es a través de la solución de situaciones y problemas como el estudiante desarrolla competencias no formales sobre las matemáticas”, apuntan Acevedo Caicedo & García (2000,143)
¿Cómo comprender mejor los niveles y la competencia del Ministerio? 
No sobra poner un ejemplo sencillo y cotidiano para comprender mejor el concepto de competencia. Si a un estudiante de grado octavo se le pregunta: ¿Qué es un condón? Y responde que es un anticonceptivo, se puede decir que el escolar tiene el saber del objeto, es decir, estamos frente al primer nivel de la competencia: el saber. Si al estudiante se le entrega, en el aula de clase, un condón y se le pide que, en un dispositivo sintético, que representa el órgano genital masculino, demuestre cómo se usa y él o ella lo pone como es recomendado, estamos frente al segundo componente de la competencia: saber hacer. Si no lo demuestra, el educando sigue en el nivel Insuficiente, no alcanza al nivel Mínimo, porque solo sabe qué es pero no cómo se usa, al menos, como simulación. 

Si el estudiante mantiene una relación de noviazgo y en un escenario emocional alcanza un nivel de excitación tal que, sin mediar palabras o mediando con ellas, se dispone con su pareja sostener una relación vía genital, acudiendo al uso del preservativo o, dentro de la liberación hormonal, decide aplazar el acto, para una ocasión en la que cuente con el dispositivo, podremos decir que el estudiante sabe hacer en contexto; es decir, se halla en el Nivel Satisfactorio, según la categorización del ICFES. 

Pero si el estudiante sabe qué es un condón; si demuestra en un dispositivo sintético, en el relato de una experiencia o en un lenguaje simbólico, cómo se usa; si en sus relaciones afectivas heterosexuales u homosexuales lo usa o decide no mantener la relación coital, por falta de preservativos; pero además soporta su decisión arguyendo que no la hace, así su pareja quiera e incluso se disguste, por no acceder al placer, dado que es consciente de que al efectuarla puede acarrearles problemas, verbi gracia un contagio o un embarazo no deseado y que esa situación perjudica la misma relación, aqueja la salud de los dos, infecta a la criatura engendrada y entorpece los proyectos individuales y colectivos, entonces ese estudiante se encuentra en el nivel Avanzado, porque va más allá del saber hacer en contexto y se adentra en la complejidad de una situación. 

Eso es lo que demanda el Icfes y la sociedad de nuestros estudiantes, en todos los saberes disciplinares. El Estado y la sociedad no piden que los estudiantes salgan a desempeñarse en empleo alguno, porque el colegio no es Técnico, para eso hay otras instituciones que tienen esa misión, una de ellas, la universidad. El Estado y la sociedad le exigen a los niños y adolescentes que sean buenos ciudadanos, para lo cual pone a su disposición los proyectos transversales, las áreas obligatorias y fundamentales, unos tiempos, los Ambientes Básicos y Complementarios de Aprendizaje, unos recursos didácticos, financieros, educadores y directivos docentes.  

El fracaso escolar

Hace 21 años, Miguel de Zubiría Samper (1995, 3) escribió, en la presentación de su libro: Teoría de las seis lecturas: “La principal causa del fracaso escolar es la incompetencia para la lectura, que se manifiesta en los estudiantes desde el momento mismo en que aprenden los rudimentos de la lectoescritura”. Quizá, la perdida de año escolar de los 110 estudiantes de la jornada de la mañana, en la sede A, en el año 2015, tenga parte de su explicación en la tesis del sicólogo mencionado. Probablemente, el robustecimiento de los niveles Mínimo e Insuficiente, por encima del 80%, en las Pruebas Saber de los grados 3º, 5º y 9º, esté relacionado con “la incompetencia para la lectura”.  Seguramente, la pérdida de año escolar del 22% de los alumnos, de la jornada de la mañana, de la sede A, que culminaron su escolaridad en el año 2015 y la escasa colocación de los educandos, de grado once, en los primeros puestos de las pruebas Saber 11, tenga que ver con la postura de De Zubiría y con el postulado de que “en nuestras escuelas se enseña a leer solo en primero primaria, con lo cual la lectura queda restringida a su nivel de decodificación fonética” y las pruebas exigen decodificación metasemántica, categorial y desarrollo de pensamiento. 

La Misión Ciencia Educación y Desarrollo (Aldana, García, Gutiérrez, Palacios & Vasco, 1995, p. 24), al ocuparse de los problemas de la Educación Básica, concretamente de la repitencia de grados en primaria y secundaria, estiman que en lo atinente a la primera, una tercera parte de los cupos corresponde a niños que superan la edad escolar, mientras en secundaria es del orden del 20%. “Este problema es grave –apuntan los comisionados-, no solo en términos económicos para la sociedad, el Estado y los padres de familia sino también en términos de sus efectos sobre la autoestima de los niños y los jóvenes”.

La Unesco ha señalado que “quienes pierden un grado tienen 50% de probabilidades de dejar de estudiar”. Esto quiere decir que el gran riesgo de reprobar un año es la posibilidad de que el estudiante pierda las ganas de estudiar y termine desertando. En últimas, - se lee en uno de los informes del organismo internacional-, “hay tres posibilidades de educación en la vida: la buena, la mediocre y, la peor de todas, ninguna. Por eso es fundamental que los estudiantes no repitan, para que no deserten, condenándose para toda la vida al peor de los mundos”.

Emilia Fereiro (2012, p. 14), una de las investigadoras más connotadas y autorizadas en el continente para hablar de la lectura y la escritura, con sectores marginados por la pobreza y el analfabetismo, en su libro: Pasado y presente de los verbos leer y escribir, sustenta que la enseñanza de la lectura y la escritura ha sido asumida como una técnica en la correcta oralización del texto, en el primer caso y en el trazado de las letras, en el segundo. El hecho de seguir insistiendo en esta tradición es lo que ha llevado al origen del fracaso escolar, endilgando al aprendizaje como responsable directo y en esa coherencia al alumno.

El fracaso escolar es, según Ferreiro (2012), “en todas partes y masivamente, un fracaso de la alfabetización inicial que mal puede explicarse por una patología individual” (p.14), no es algo intrínseco al alumno, sino que tiene que ver con un déficit cultural. El rector de la Universidad nacional de Colombia, en un reciente artículo (Mantilla, 13 de mayo, 2016), a propósito del analfabetismo moderno, asegura que existe el analfabetismo funcional entendido como “la incapacidad de las personas de comprender textos escritos y de formular ideas a través de la escritura, con graves consecuencias que limitan seriamente la interacción social y la comunicación de los individuos que lo padecen” (párr. 3).

El analfabeta funcional, a diferencia del analfabeta en estricto sentido, no hay que buscarlo en los barrios pobres ni en las veredas, se encuentra en cualquier estrato social, “algunos de ellos han llegado a ser profesionales, pero sus capacidades de comunicación y recepción de ideas o su nivel de comprensión de instrucciones están dramáticamente limitadas, lo que les excluye, adicionalmente, de los beneficios fundamentales del conocimiento, la creación y la innovación”. Saber leer y no practicarlo es una indicación de analfabetismo funcional. Otro prototipo de analfabeta funcional es el tecnológico, la persona cuenta con los dispositivos pero no los quiere usar.

Aún siendo muy eruditos, afirma Mantilla, siempre estaremos en riesgo de convertirnos en modernos analfabetas, de ser o de volver a ser analfabetas tecnológicos. Lo importante es nunca dejarse “desalfabetizar” o “analfabetizar”, manteniendo una actitud de asombro e interés por comprender los cambios; pues en el caso del analfabetismo no vale la esperanzadora máxima de que: “la ignorancia, una vez se pierde, ya nunca vuelve”. La ignorancia está al asecho y valdría la pena indagar que relación tiene con el fracaso escolar.
  
Algunos paliativos para la acidez…

En el año 2014, de los 4 sextos matriculados, uno perdió el año escolar, sin contar las deserciones previas. Ante la mortalidad y previendo que en el 2015 se repitiera la situación,  la profesora de Ciencias y el autor de este escrito, llevamos a cabo un proyecto de intervención a los cuatro sextos, con un menú, unas didácticas y pedagogías alternativas a la oferta institucional. 
La lúdica, los vídeos, la lectura en voz alta, el conocimiento de cómo aprende el cerebro, por los estudiantes, los estudios de casos sobre embarazo, consumo y convivencia, la historia gráfica de vida, la realización de gimnasia física y mental, usando colchonetas, música de relajación, las salidas al sendero peatonal, el apoyo a los niños más disruptivos en el deporte, la concienciación sobre la importancia de una dieta alimenticia sana, la activación de la Glándula Pineal, las reuniones de padres de familia y una conversación con los profesores, en una Comisión de Evaluación, entre otras didácticas y acciones, nos permitió interactuar con los niños y niñas y conocer parte de su historia y de sus expectativas, lo mismo que la imagen que tienen de nosotros los profesores, que dicho sea de paso no se atreven a expresarla por miedo a las sanciones y a la estigmatización, por parte de algunos docentes. El miedo desencadena la activación de la Amígdala y aumenta la producción de oxitocina para contrarrestarlo. Igualmente el corticol. Esa experiencia está editada en tres artículos virtuales y registrada en el IDEP. 
De manera parecida a como ocurre con la atención en la EPS, la intervención, para tal propósito, sirvió de muy poco, en la prevención del flagelo, porque a los dolientes, huelga decir a varios profesores con clases en el grado, les faltó apoyar la iniciativa, retroalimentarla, ajustarla, hacerla suya, mejorarla y superarla; pero no, hubo quienes se dedicaron a subestimarla, incluso a burlarse y a atacarla, sin argumentos sólidos y sin mostrar alternativa a lo existente, se prefirió continuar con el modelo tradicional y con el confort. 
En el 2016, se contó con el apoyo de dos sicólogos del Hospital de Macondo. Ellos asumieron un trabajo focal, con cada uno de los estudiantes repitentes, en pro de la promoción anticipada al grado 7º. El resultado de la intervención indica que las condiciones sicológicas y emocionales estaban al orden del día, para que la mayoría pasaran de un grado a otro. Los niños también estaban entusiasmados y los padres de familia, coadyuvando desde sus limitadas posibilidades. Como en la canción de Serrat: “todo está listo, el agua, el sol y el barro, pero si falta Usted no habrá milagro. El milagro solamente lo hubo con un estudiante, como ya quedó dicho. El Usted, en singular y en plural, faltó y no hubo el milagro.
Tanto la acción preventiva llevada a cabo en el 2015, la intervención de la estrategia A-probar de la Secretaría de Educación, logrado por un Derecho de Petición, interpuesto por el suscrito, como la intervención remedial, realizada en el 2016, permiten aseverar que ante el fracaso escolar el liceo Sintético generó unas estrategias pedagógicas y consiguió un apoyo sicológico, acto poco común en las instituciones públicas con quienes pierden el año escolar. Para el equipo de salud mental, que atendió a los estudiantes, la siguiente fue la recomendación. 
“Es importante tener en cuenta que la repitencia escolar genera impactos que inciden gravemente sobre la vida personal y  de pares, trae consecuencias severas sobre su futura trayectoria educativa y de convivencia escolar. Lesiona su autoestima, descree de sus capacidades y posibilidades de aprender. Percibe el hecho de repetir como una situación que produce el mismo daño, que una pérdida afectiva grave. Se pierde el grupo de pares. Altera y deteriora la situación de desarrollo al retrotraer el proceso en marcha, hacia prácticas elementales que ya no interesan ni motivan. La reprobación hace sentir los efectos de la estigmatización social. Rotula. Presiona. Distintos compañeros. Misma metodología no atrae. Afirma la cultura de la repetición. Sobre edad. Deserción Escolar. Costo económico. Adaptación con  nuevos pares”

En la primera reflexión, publicada en este blog, sobre la práctica que se llevó a cabo con los estudiantes de grado 6º referimos a Richard H. Tawney, historiador critico, socialista, cristiano e impulsor de la educación de adultos, quien describía, en la primera mitad del siglo XX, la política de la igualdad de oportunidades como la “filosofía del renacuajo”. Comparaba las esperanzas de un miembro de la clase trabajadora de ascender socialmente, con las escasas oportunidades que tienen los renacuajos de llegar a convertirse en ranas. Por naturaleza, no todos los renacuajos se transforman en ranas. El educando de grado sexto y de cualquier nivel de escolaridad, que tenga que reprobar, va perdiendo las posibilidades de ascenso social, atrofia la metamorfosis, se aleja de llegar a ser rana, porque factores multimodales del medio escolar y social se lo imposibilitan.  
Ahora bien, ya sabiendo que las respuestas a las preguntas de las pruebas Saber y a las evaluaciones que hacen los profesores se ven obstaculizadas porque están hechas, en el caso del bachillerato, para estudiantes con lectura superior al nivel fonético y de decodificación primaria, hay que trabajar en esa dirección. Las pruebas Saber 11, parten de la premisa que un estudiante de grado 11 lee, en promedio, 300 palabras/minuto y comprende el 80% de lo leído. La experiencia ha mostrado, que niños de grado sexto del liceo no alcanzan a leer 100 en ese lapso y los de 11apenas se ubican entre150-180. El promedio para un niño de primero debe estar en 80, el de 4º 140, el de sexto 180 y así se podrá llegar a 11 leyendo 300 palabras.

Las soluciones están dadas...
Aunque se suele atribuir el fracaso escolar a la educación secundaria, en realidad la clave para prevenirlo está en las etapas educativas anteriores. La educación temprana es una etapa formativa decisiva, que influye directamente en los resultados futuros de los niños en competencias básicas, sea cual sea su origen socioeconómico.

La potencia está en la educación temprana. Educación que, como la enredadera,- acudiendo al símil al que acude Nietzsche (2005, 31)-, está en la enredadera, vegetal que aspira a extenderse, a incorporarse en nuevos territorios, a crecer. La potencia, está en el “saber preescolar”, volviendo a Ferreiro. “Básicamente, en una primera inmersión en la “cultura letrada”: haber escuchado leer en voz alta, haber visto escribir, haber tenido la oportunidad de producir marcas intencionales; haber participado en actos sociales donde leer y escribir tienen sentido; haber podido plantear preguntas y obtener respuestas”( Ferreiro,1995, 27) Si en el preescolar se ingresa a la lengua escrita, por la magia cognitiva desafiante y no por el adiestramiento, tendremos lectores y escritores, en el caso contrario la pirosis ocupará el lugar que halla vacío.

La potenciación de la educación preescolar, inicial o infantil pasa por la  articulación de ésta con la educación básica primaria. Eso lo planteó Carlos Eduardo Vasco emérito profesor de la Universidad Nacional, inicialmente para el Plan Nacional de Educación 2006-2015 y en un documento titulado: Diez retos de la Educación Colombiana para 2025. “En cualquier caso- escribe el comisionado de la Misión de Sabios-, sigue vigente el problema de articular los jardines infantiles con los colegios de básica primaria sin volver colegios los jardines ni escuelas los preescolares”. 
En el caso del grado sexto, el matemático y ex asesor del MEN y creador de los extintos Programas Curriculares, reconoce que en los colegios oficiales sí hay muchos problemas por la heterogeneidad de los distintos grupos que llegan a sexto grado de escuelas, de muy diverso nivel académico. “En muchos de esos colegios, la única manera de disminuir la deserción, en el grado sexto, sería la de rediseñar completamente los programas del primer semestre de ese grado o aun de todo el año escolar, para logar una especie de nivelación en competencias de lenguaje, matemáticas y ciencias (o por lo menos de lenguaje y matemáticas, o por lo menos de lenguaje). Otra idea que se ha sugerido para esta articulación han sido la de abrir un sexto grado en las escuelas que tengan más dificultades de integrar a sus egresados de quinto grado en los sextos grados de los colegios a los que están adscritas”.
Las condiciones están dadas para el cambio, expresó García Márquez (1995) en el primer tomo de la Misión Ciencia Educación y Desarrollo: Colombia la Filo de la Oportunidad. La pregunta sería si hay voluntad de transformar lo que venimos haciendo, porque los resultados no están yendo más allá del fracaso escolar, evidente con improbación, la repitencia, la deserción de alumnos, los resultados de las Pruebas Saber, la desesperanza aprendida, maestros con el Síndrome de Agotamiento Profesional, padres de familia, sociedad y Estado exigiendo mejores resultados, en fin…tantas cosas. Pero  ¿por dónde iba yo a empezar? Pregunta Elie Wiesel (1987) “¡el mundo es muy basto! Pero puedo empezar con mi país…es el que más conozco, el mío. ¡Pero mi país es tan grande…¡mejor empiezo con mi departamento…! ¡Pero este también es muy grande! Empezaré por mi pueblo…claro que últimamente ha crecido mucho…Tal vez sea mejor empezar por mi colegio y mi barrio…pero no, ¡qué va…es mucha gente!...¡No!, mejor empezaré con mi familia, mi hogar…¡No importa! Empezaré conmigo mismo”, para luego, “salir de mi y buscarme en los otros, los otros que me dan plena existencia”, como dijese Octavio Paz.
Algunas fuentes consultadas
Aldana, E., García, G., Gutiérrez, R., Palacios, M. & Vasco, C. E. (1995). Informes comisionados I Educación para el Desarrollo. (1ª ed.). (Tomo 2). Bogotá, Colombia: Imprenta Nacional.
De Zubiría, M. (1995). Teoría de las seis lecturas I. Bogotá, Colombia: Fundación Alberto Merani.
De Zubiría, M. (1996). Teoría de las seis lecturas II. Bogotá, Colombia: Fundación Alberto Merani.
Ferreiro, E. (2012). Pasado y presente de los verbos leer y escribir. Buenos Aires, Argentina: Fondo de Cultura Económica.
García, M., (1995). Colombia la filo de la oportunidad. Informes comisionados I Educación para el Desarrollo. (1ª ed.). (Tomo 1). Bogotá, Colombia: Imprenta Nacional.
González, J., (2009). El cuento de la ley de infancia. Bogotá DC, Colombia: Codice. 
González, J., Herrera, P., (enero, 2015). Gestación, parto y primera infancia de un libro, revista Educación y Cultura (107, pp. 44-46)
Mantilla, I. (13 de mayo, 2016). Analfabetismo Moderno. El Espectador. Recuperado de http://www.elespectador.com/opinion/analfabetismo-moderno.
Larrauri-M., M. (2005). La potencia según Nietzsche. Valencia, Italia: ediciones Tanden.
Vasco, C. (sf) Diez retos de la educación colombiana para 2025. Recuperado de http://www.pedagogiadialogante.com.co/documentos/articulos/diez_retos_vasco.pdf
Wiesel, E., (1987). El crepúsculo, a lo lejos. Bogotá, Colombia: editorial Norma.
Zuleta, E. (1997). Conversaciones con Estanislao Zuleta. Cali, Colombia: FEZ.
José Israel González B.
Bogotá, Colombia, mayo 21 de 2016

domingo, 24 de abril de 2016

Del laberinto a la azotea en el Día E...

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Matemáticas y Lenguaje:
De la penumbra a la azotea en el colegio Sintético. 

Ya pasó el alboroto por el Día E. Los educadores hicimos lo que la conciencia nos indicó hacer; hubo quienes obedecieron ciegamente al mayoral y no faltaron quienes se hicieron los de la vista abotagada. En menos de 300 días volverá otra vez el ventarrón a destejar los ranchos, mostrando nuevamente las penurias a las que nos han llevado los gobernantes de turno, de un país llamado Desigualdad. La situación del denominado país y la de uno de los tantos colegios destechados: Sintético, se parece mucho a la historia de un jumento que cae en un hoyo y la actitud de su mayordomo fue dejarlo en el foso y taparlo con terrones, auxiliado con el vecindario. Lo que el mayordomo no previó fue la salida del rucio, a través de su propio ímpetu, la fuerza centrífuga, apoyado en los pedazos de gleba que caían sobre su cuerpo.  

A un buen número de colegios, sobre todo estatales, nos entregaron unos desalentadores resultados. Literalmente nos ubicaron dentro de un hoyo y digo que nos pusieron allí, porque las comunidades educativas nos negamos a aceptar ese es nuestro hábitat. En el hueco está Colombia, así nos lo hacen ver los foráneos, porque quienes gobiernan juran que los nacionales estamos muy bien. A Colombia la han llevado al hoyo los gobernantes que hemos tenido y tenemos, allí nos quieren sepultar   lanzándonos terrones como los impuestos elevados, la negación de los Derechos Humanos, la pobreza y la destrucción de la naturaleza. La Colombia que no ostenta el poder político y económico no es la que ha hecho de Colombia el séptimo país mas desigual del mundo y el segundo de América, ni uno de los más violentos del planeta, ni el que ocupa uno de los primeros lugares de la cola en las Pruebas Pisa. No, eso lo ha hecho la minoría capitalista.
  
Los colegios, con bajos índices de calidad, no han buscado esa calificación, los gobiernos de turno, desde hace décadas y centurias, han lanzado al socavón a esas comunidades educativas desasignándoles los presupuestos requeridos, hacinando a los estudiantes, dejando que los Ambientes Básicos y Complementarios de Aprendizaje se deterioren, imponiendo unas políticas educativas fuera de contexto, no garantizando plenamente del Derecho a la Educación, pagando mal a los docentes, sobrecargando laboralmente a los directivos docentes y a los maestros, entre otras situaciones.
         
Dicho lo anterior, invito a los lectores a que me acompañen en una primera reflexión acerca de los resultados del colegio Sintético en el país de la Desigualdad alrededor de los resultados de las Pruebas Saber en Matemáticas, Lenguaje y en Ambiente escolar, en los grados 3º, 7º, 9º y 11, con el sano propósito de llamar la atención tanto de los gobernantes del país de la Desigualdad como de los estudiantes, educadores y padres de familia del colegio Sintético. 

Reza el informe del Ministerio de Educación del país de la Desigualdad, que en el colegio Sintético, en la Educación Secundaria (¿cuál ciclo 3 y cuál Ciclo 4?), el Progreso en el Índice Sintético de Calidad Educativa a 2015 se colocó en 0,44; el Desempeño se ubicó en 2,14; la Eficiencia 0,64 y el Ambiente Escolar en 0,73, alcanzando un puntaje de 3,98 frente a 4,93 a nivel nacional y a 5,74 en la entidad territorial. Progreso y Desempeño tiene una asignación de 40 cada uno, los otros dos 10 y 10.  

En lo atinente a la Educación Media, el Progreso alcanzado fue de 0,79; el Desempeño 2,16; la Eficiencia 1,67 y en Ambiente Escolar no se respondió, consiguiendo un puntaje de 4,64 frente a 5,57 del promedio nacional y 6,48 del Distrito. En la Primaria el Progreso llegó a 0.06; el Desempeño 2,18; la Eficiencia 0,85 y el Ambiente Escolar, 0,75, para un puntaje conquistado de 3,85 frente a 5,07 del nivel nacional y 5,82 Distrital.

A 2016, los datos se presentan de la siguiente manera: en Primaria (¿Cuál Ciclo 2, cuál Ciclo 3?) el Progreso llegó a 0.69%; el Desempeño 2,30%; la Eficiencia 0,98% y el Ambiente Escolar: 0,73, para un puntaje de 4,72 frente a ,5,72% del nivel nacional y 6,31 Distrital. La Educación Media (¿Cuál Ciclo 5?), el Progreso conseguido fue de 0,00; el Desempeño 2,14%; la Eficiencia 1,91 y en Ambiente Escolar no se respondió, agenciando un puntaje de 4,05 frente a 5,89 del promedio nacional y 6,88 del Distrito. Educación Secundaria, el Progreso, en el Índice Sintético de Calidad Educativa a 2015, se colocó en 0,00; el Desempeño se ubicó en 2,02; la Eficiencia 0,93 y el Ambiente Escolar en 0,75, alcanzando un puntaje de 3,70 frente a 5,26 a nivel nacional y a 6,03 en la entidad territorial. 

La fuente de información, para los resultados consignados, es la Prueba Saber de 3º, 5º, 9º y 11, sobre Matemáticas y Lenguaje, correspondientes a los años, 2013 y 2014. Para comprender un poco más los resultados, podemos detenernos a mirar las deducciones por áreas y grados, en los niveles: Avanzado, Satisfactorio, Mínimo e Insuficiente, en escala de  0 a 100. El ejercicio, además de evidenciar los datos, nos sirve para hipotetizar y prevenir los posibles efectos en los grados en los años que están por venir; pero en el fondo para pensar seriamente en un verdadero Plan de Mejoramiento Institucional, más que en el intento de remediar falencias individuales de unos pocos estudiantes, falencias que no son más que síntomas de la extrema gravedad del proceso educativo. No me detengo en los porcentajes de cada nivel, en las áreas referidas, correspondiente a los grados 3º, 5º, 9º y 11, de 2013 a 2015, y al cruce de variables, para evitar la fatiga en la lectura.

Todo esto, retornando a la metáfora del equus africanus asinus, para remediar y evitar que el rendimiento académico en Matemáticas, Lenguaje, Ambiente Escolar y demás saberes disciplinares caigan al excavación e intenten tapar a al Sintético con terrenos y pedruscos, mediante la aplicación, verbi gracia, del Decreto 501 del 30 de marzo de 2016, sobre la implantación de Jornada Única y la punición por la vía de no asignarle el presupuesto que el colegio Sintético debería acoger este año y a posteriori si no hacemos lo que debemos hacer como profesionales de la Educación y la Pedagogía        
Los hilos para entrecruzar en el telar escolar

“La realidad inteligente, sí señor, apunta Manuel Rivas, en El Lápiz y el Carpintero. Todos soltamos un hilo, como gusanos de seda. Roemos y nos disputamos las hojas de morera, pero ese hilo, si se entrecruza con otros, si se entrelaza, puede hacer un hermoso tapiz, una tela inolvidable” La punta del hilo o la velocidad inicial del mismo, se origina en la Primera Infancia, pasa por la Primaria, llega a la Secundaria y culmina, parcialmente, en la Media. Es el viaje de los Ulises, de Troya a Ítaca, apoyados con sus viajeros en el hilo conductor de la escolarización. El hilo de la formación que brinda la familia, la hebra de la educación preescolar, el hilo de la Educación Básica, la fibra de la Educación Media y el de la universidad, son los hilvanes que deben entrelazarse, en el telar del sistema educativo, para hacer el tapiz de la escolarización en el colegio Sintético. Con Índice de Calidad y sin él, la articulación de los subsistemas declarados debe hacerse; esa deuda histórica no se puede seguir aplazando. No le sigamos echando tierra al équido.

Los datos que aporta la entidad nacional y la territorial, nos están indicando un laberinto del cual debemos salir con nuestro propio hilo. Nosotros, que yacemos como los lotófagos, somos quienes sabemos cómo hacerlo. Al parecer, le hemos puesto mucha atención a los Cantos de Sirena del Ministerio y de la SED, nos hemos embriagado y hemos caído en la concavidad, en un galimatías, en el hueco donde está el Minotauro; hemos abandonado los remos de la embarcación dejando que los aires de la política educativa, que están en el odre saque del contexto a nuestra embarcación. Según los datos, hemos naufragado en Matemáticas, Lenguaje y Ambiente Escolar, al chocar con el iceberg del Índice Sintético de Calidad Educativa. En la lógica del MEN, las hebras están débiles, particularmente el Avanzado y el Satisfactorio en 3º, 5º, 9º y 11; ahí requerimos potenciar las cañutillos, sobre todo en Preescolar y Primaria,  haciendo hifología, como diría Roland Barthes. Así el tapiz aguantará los avatares de la Secundaria, superando ese deshonroso 0.00%, del nivel Avanzado en Matemáticas y Lenguaje, en el año 2015, en las pruebas Saber de grado 9º y liberando, hacia los primeros puestos, en las Pruebas Saber 11, ese 51% de alumnos que se remontaron a los últimos lugares, en la Pruebas Saber 11, en el 2015.

En mi opinión, los maestros de Colombia, en altamar, abrimos el odre de la piel de toro que ha guardado las políticas educativas, creyendo que ahí venían los buenos vientos para mejorar la educación, pero hoy vemos que no ha sido así, nos sentimos resfriados. Hoy estamos metidos en la tormenta desatada por ese regalo que el Eole del Banco Mundial y la OCDE le han enviado al Odiseo colombiano jurando que lo está ayudando. En la analogía con Pandora, flotaron todos los males en los informes 2013, 2014 y 2015, pero nos queda la Esperanza, que se halla en el fondo de la tinaja; o, si se quiere, en el hoyo, volviendo a la leyenda del rucio. Ahí está la fuerza centrífuga, la energía, en términos de la Física Cuántica, ahí está Ariadna auxiliando a Teseo para salir de la crepúsculo, la fuerza encarnada en el asno que nos saltará encima de los terrones, para ayudarnos a abandonar el centro del hueco, del fondo de la tinaja, a salir, a que no nos entierren vivos como educación pública.

En el mensaje bíblico del profeta Balaam, es su propia burra la que ve al ángel de Dios y le avisa al profeta sobre la inconveniencia de hacer ese camino propuesto por el rey Moab, quien teme ser invadido por Israel. En nuestra historia, es el cuadrúpedo el que le comunica al campesino, mediante su propio lenguaje, que no lo entierre, que tiene derecho a seguir viviendo. Los resultados del colegio Sintético, gústenos o no, démosle el epíteto que le demos, de una u otra manera, nos están diciendo, desde afuera, que estamos en un hoyo y que requerimos salir del mismo, que el camino escogido no es el soñado, que hemos tenido miedo ser nosotros mismos como pedagogos y pedagogas, que no hemos confiado en nuestra experiencia como educadores y en nuestros saberes, que nos dejamos invadir por una políticas educativas que hoy tienen al Sintético en el ojo del huracán, disputando el primero, el segundo o el tercer lugar  de la cola. Tal como le acontece a Colombia en varias evaluaciones internacionales. Todo, por arroparnos con la manta del “miedo al poderoso y a nosotros mismos”, como le dijese Don Quijote a Sancho.

Apuntes de un ignorante de la matemática

En el Distrito y en Colombia, con el Movimiento Pedagógico, en el decenio del 1980, el magisterio ha venido replanteando los métodos pedagógicos y las didácticas en la enseñanza de las Matemáticas, el Lenguaje, las ciencias y las artes. Mas concretamente, a finales de del siglo XX, con las reformas curriculares y con los aportes de investigadores en esos campos, la enseñanza y la evaluación han sufrido transformaciones con excelentes resultados en las escuelas y colegios que han cogido en serio los cambios. Se han tomado como principios rectores, el de una matemática amplia, profunda y abierta a los estudiantes, que permite abordar diversidad de situaciones problemáticas; una matemática que potencie el desarrollo permanente del estudiante a cambio de debilitarlo, que coloque el acento en el proceso de hacer matemática más que de considerar el conocimiento matemático como un producto terminado que se transmite con frivolidad.

Al revisar someramente la información que aparece en internet y en documentos impresos se percibe que, los legajos de muchos países incluido Desigualdad, se recalca en una matemática como resolución de problemas de la cotidianidad, de la ciencia y de problemas construidos por los mismos estudiantes. Una matemática en la que el razonamiento y no la repetición, ni la escribanía de formulas sean la médula espinal del corpus curricular; una matemática que se vivencie como comunicación y como lenguaje. En esta lógica de enseñanza, la evaluación responde a la aplicación del conocimiento matemático, por parte del estudiante, en situaciones propias del diario vivir y en el aprendizaje de las otras asignaturas del currículo formal, el Plan de Estudios, de los proyectos y el currículo oculto.

Colegir, que durante los tres últimos años, el nivel de Insuficiencia mas el nivel Mínimo estén en 94% como promedio, significa, en la interpretaciones que aporta el Icfes, que nuestros aprendientes solamente resuelven situaciones con el conocimiento matemático, más no con el Saber-hacer, menos con el Saber- hacer en contexto y mucho menos más allá del Saber hacer en contexto, es decir en problemas complejos. Y, deducir que el nivel Avanzado en Matemáticas se mantenga en 0.00%, durante los años 2013, 2014 y 2015, significa, según el Icfes, que los estudiantes salen del colegio incompetentes para resolver problemas en el Saber-hacer, en el Saber-hacer en contexto y en el Saber-hacer, más allá del contexto. “Es a través de la solución de situaciones y problemas como el estudiante desarrolla competencias no formales sobre las matemáticas”, apunta la profesora Myriam Acevedo Caicedo (2000, 143).

El Ambiente Escolar, que también evalúa el Icfes y el índice Sintético de Calidad, en 3º, 5º y 9º, para el caso de la enseñanza de la matemática, para su dominio y significado, exige un determinado enfoque de la enseñanza, en el que se instituya una atmósfera que, retomando otra vez a la profesora Acevedo, “anime a los estudiantes a explorar, verificar, buscar sentido de la actividad matemática y, fundamentalmente, seleccionar actividades que impliquen a los estudiantes de forma interactiva”, adverso a sacarlos de clases e impedirles su ingreso, transgrediendo normas legales, dicho sea de paso. Esta perspectiva se contrapone, en palabras del profesor Fabio Jurado (2000, 89), a ese “concepto de educación anquilosado en las cuadrículas o formatos del conductismo, es decir, la educación asumida en términos de asimilaciones instruccionales, en una relación de amo/esclavo, y no como el lugar de la confrontación abierta, de la diferencia y de los asombros a los que conlleva el conocimiento y la relación interactiva con los otros”.  Con prácticas así, le damos toda la razón a quienes intiman que “aquí no hay ningún modelo pedagógico Crítico”, tampoco se evidencian el Cognitivismo piagetiano ni vigotskiano, no se visualiza el Constructivismo moderado o radical, la Pedagogía Activa no se deja avizorar; y ¿qué decir de la fantasmagórica Reflexión Acción Participativa y de los improvisados Centros de Interés de Ovide Decroly?

Los profesores de la Universidad Nacional de Colombia (2000, 147), que comenzaron, en los albores de este siglo, con la evaluación de competencias en el Distrito Capital, en lo atinente a los logros y a sus respectivos indicadores, sostienen que “han disfrazado simplemente énfasis y prácticas evaluativas tradicionales…Expresiones como “utiliza significativamente distintos contextos…identifica en objetos de su entorno…formula y resuelve problemas…representa y analiza…, develan que la fundamentación teórica acoge como campo de referencia los aportes de la investigación actual en educación matemática, que desafortunadamente no han sido asumidos por los docentes”.
    
En los lineamientos del MEN (1998), sobre matemáticas, se puede leer: “El conocimiento matemático escolar asumido como un conocimiento estático y acotado, centrado en dominios de hechos y tareas, ha originado un empobrecimiento de éste….al limitar dicho conocimiento a la ejecución mecánica de tareas se niega la oportunidad al estudiante para crear, conjeturar, argumentar, significar en variados contextos y tantos más aspectos que una visión amplia de las matemáticas permite contemplar…”

Más allá de la critica, exhortan a los profesores del área a potenciar al estudiante para aplicar su conocimiento en la resolución de problemas, debe desarrollar habilidades para usar el lenguaje matemático y comunicar ideas, razonar y analizar, cuestionarse, interpretar críticamente, tomar decisiones”. En síntesis, la competencia en matemáticas supone la comprensión significativa en las aulas de los distintos dominios conceptuales y no simplemente la instrumentalización de un esquemático listado de conceptos y procedimientos aislados”. La matemática debe potencializar la competencia comunicativa en el discurso y en la praxis. Si Paulo Freire existiese, le diría, desde la Educación popular, a los profesores que siguen enseñando las matemáticas de manera tradicional que ese modelo de educador “tiene que morir como educador”, para que el alumno de la matemática pueda nacer como aprendiente y como enseñante.

Un breve apunte sobre el lenguaje

El promedio en los años 2013, 2014 y 2015, en lenguaje, en los niveles Mínimo e Insuficiente, se sitúa por encima del 80%. El nivel Avanzado en 2013 fue de 0.00%, en 2014 fue de 1% y en 2015 fue de 0.00%. Sumados y promediados los tres últimos años, en lenguaje, apenas se llega al 19.6% en el nivel Satisfactorio, con el agravante de que en 2015 el nivel Avanzado se mantuvo en 0 %, el Satisfactorio disminuyó a 17%, pero esa disminución ensanchó el Mínimo a 59% y al Insuficiente a 24%. Estaos serán los bachilleres 2017, con un nivel Avanzado y Satisfactorio en 17% y de Insuficiencia más Mínimo 83%, superando negativamente las dos promociones.
     
De manera parecida, la postura expuesta sobre las matemáticas la comparten quienes le apuestan a la enseñanza del lenguaje desde una óptica distinta a la tradicional, al conductismo pauloviano y skineriano. El cognitivismo y los constructivismos de Piaget,  Vygotsky, el de Humberto Maturana, han sido las fuentes más suculentas de donde ha manado el nuevo método de enseñanza y aprendizaje de la lectura, la oralidad y la escritura. Emilia Ferreiro, Ana Teberosky, Carretero, Porlán y Fabio Jurado, aportan otros elementos para ayudarnos a comprender quizá, parte de la etiología de los resultados del colegio Sintético en Lenguaje y Matemáticas y por esa vía, las demás asignaturas.

Ferreiro (2012), una de las principales investigadoras y pionera en la implementación del constructivismo en la alfabetización, la enseñanza y en el aprendizaje de la lectura y la escritura en América, precisa: “nuestra escuela pública, gratuita y obligatoria, esa gran utopía del siglo XIX, está en los países periféricos, cada vez más empobrecida, desactualizada y con maestros mal capacitados y peor pagados...nadie se atreve a plantear abiertamente el grado de analfabetismo de los maestros y de sus alumnos, la incapacidad para pasar de El libro a los libros, sin hablar de las redes informáticas y otras lindezas similares".

A su turno, el profesor Jurado, citado en un párrafo anterior, en la propuesta de la evaluación de competencias asumida por la U. Nacional, en el Distrito, en concordancia con Emilia Ferreiro, se oponen a ese tipo de escuela “que se ancla en el autoritarismo y en el carácter terminal de sus estrategias (contenidos en comportamientos fijos, exámenes puntuales con calificaciones numéricas, estigmatización de los estudiantes –desatentos y perezosos- y clasificación entre excelentes, regulares y deficientes …), corresponde a una escuela monológica, pues hay una única voz –la de la autoridad- que permea todas las relaciones y, congruente con ello, prevalece la imagen según la cual el conocimiento ya está dado y hay que saberlo tomar (de los libros, del ordenador o de lo que se dictó en clase) y mostrarlo a través del examen.”

Julián De Zubiría, coautor de la Pedagogía Conceptual y de la Teoría de las Seis Lecturas y los Mentefactos, al referirse a los resultados obtenidos por nuestros estudiantes, en las pruebas nacionales, muestra un espectro más grave. Entre los egresados de la educación media en 2014, menos del 1% llega a un nivel alto en argumentación y lenguaje, y menos del 2% alcanza ese nivel en competencias interpretativas. "Aprender una lengua es aprender una lógica y una manera de pensar, de organizar y de comunicar ideas. De lo cual se colige que todos los esfuerzos para que los estudiantes de los colegios públicos dominen una segunda lengua fracasarán mientras no se trabaje de manera adecuada la relación pensamiento-lenguaje."

En cuanto a la convivencia, cerca del 60% de los estudiantes de 5º y 9º grado expresan, en las pruebas de competencias ciudadanas, que no sienten pesar cuando han maltratado a otras personas. Relacionando la lectura y la escritura con la convivencia, puede sostenerse que no es posible apostarle a una democracia, al postconflicto sin hacer los esfuerzos necesarios para acrecentar el número de lectores plenos -que a la fecha, Bogotá, no supera 2.7 libros por persona, incluyendo textos escolares- con sentido, "no descifradores" ni “escribanos”, evocando a Ferreiro. 
 
La conclusión a que llega el profesor de Zubiría es: "la educación es demasiado importante en una sociedad para que los políticos sigan tomando las decisiones principales, ya que cuando las toman, suelen defender sus intereses y no los de la nación." En este sentido, los conocimientos que se han obtenido, mediante investigaciones críticas, acerca la educación colombiana, conducen a afirmar que nuestros educandos "deberían desarrollar altos niveles de pensamiento, competencias comunicativas y competencias ciudadanas. Todo lo demás es impertinente frente a estas prioridades. Por eso se llama educación básica."

Hoy sabemos que en Colombia estamos muy lejos de tenerlo, apunta el referido investigador, "y no lo estamos logrando porque nos hemos equivocado al querer alcanzar otros fines menos pertinentes. Uno de esos fines es esperar que quienes todavía no dominan las competencias básicas y transversales para pensar, comunicarnos y convivir", logren dominar una segunda lengua, verbi gracia. Parafraseando a Frank Smith, las políticas educativas, en Desigualdad, le siguen apostado al caballo equivocado. El Día E, y las que enumera Fecode en la circular 9, son los ejemplos más recientes. ¿Nosotros a que caballos le estamos apostando en nuestro hipódromo?  

Un pesimista es un optimista bien informado

Culmino esta reflexión, iniciada con la analogía del asno, continuada con el hilo y  con las enseñanzas de un abuelo al nieto, alrededor del lápiz y con los someros apuntes sobre lenguaje y matemáticas. Pareciera que el panorama es de mucho pesimismo, pero no. El informe interpela nuestras esperanzas, dentro de esta pesadilla y nos remite a la fuerza centrífuga que tenemos acumulada, para salir del hoyo, del laberinto y del fondo de la tinaja de Pandora, para sorprender al campesino, al Minotauro, a la ciudad y al país.

Parte de esa fuerza centrífuga fue puesta en escena, por los maestros y maestras del Sintético, cuando se dio inicio a las pruebas Saber. Con los salones cerrados impedimos el acceso de los aplicadores, unos ingenuos estudiantes de la U. Nacional que el MEN había contratado. Ese fue un ejercicio de la Desobediencia Civil. El segundo, tuvo que ver con la resistencia a la implementación de la Jornada Única, a finales de 1990, con un estimulo salarial tentador y negociada. Gracias a esa Desobediencia Civil, hoy la sede X tiene jornada tarde, porque los maestros de ese entonces la creamos con tutelas, con el apoyo de la comunidad y contra la competencia del primer colegio en concesión de la localidad. Luego, la sede Principal se fortalecería en la tarde con el traslado de la secundaria de la X tarde y se ampliaría la el preescolar, la primaria y la Aceleración en la sede X. Y, el tercer momento de expresión de esa fuerza centrífuga la articulamos contra la evaluación impuesta por Andrés Pastrana y su ministro Bula: unos maestros rompimos los formularios, otros no asistimos a la convocatoria y hubo quienes devolvieron el formulario sin diligenciar. Así derrotamos una evaluación que excluía a los maestros por la vía de la Campana de Gauss.    

El proceso educativo entonces, en el colegio Sintético, puede verse como un lápiz, puesto en muy buenas manos; pero de acuerdo con el iceberg del MEN, con el que hemos colisionado, hay algo que está entorpeciendo la producción de unos trazos Avanzados y Satisfactorios en Matemáticas, Lenguaje y Ambiente Escolar. ¿Dónde está la dificultad? Encontrarla, como Ariadna halló a Teseo para guiarlo, es el paso a seguir para salir del laberinto o si se quiere del hoyo. Este hallazgo, por supuesto, no es de mucho agrado, porque se trata, en el símil del lápiz, de sacarle punta al mismo; es decir, someterlo a un acto que nos posibilitará escribir mejor, dejar huellas claras y legibles. En los integrantes de la comunidad educativa, sacarle punta al lápiz no es otra cosa que hacer una autorreflexión acerca de nuestro rol, de lo que estamos haciendo,  de cómo lo estamos haciendo y de qué hemos dejado de hacer, no para el Ministerio ni para la SED, sino para la escolarización que requiere la comunidad, que demanda la escuela como territorio de Paz  y que merece el país que soñamos.

La autorreflexión ética y documentada nos mostrará si hay trazos para borrar o para reteñir. Para lograrlo, el lápiz tiene esos componentes. La cantidad de alumnos por curso, por ejemplo, es una delineación de la cual debe ocuparse el borrador. Los Ambientes Básicos y los Ambientes Complementarios de Aprendizaje, son otra huella que debe ser visitada por el borrador. Los planes de estudio, las metodologías, la motivación, las didácticas, la salud, la desnutrición, la actualización disciplinar, la situación laboral, la insatisfacción de Necesidades Básicas, el mínimo vital, las violencias, la reconfiguración familiar, la desesperanza aprendida y un largo etcétera de factores, probablemente son huellas que deben revisarse, insisto, no para rendirle cuentas a la entidad territorial o al MEN sino a nosotros mismos, para tener en cuenta en el Plan de Mejoramiento.    

Pero lo que literalmente importa en el lápiz no es la madera, ni su forma exterior, sino el grafito que hay adentro. Ese grafito es la capacidad mental, emocional y deóntica de cada niño, de cada docente, de cada directivo, de cada padre o madre de familia. Un grafito que no está siendo bien usado y por eso los rastros que hoy nos muestran desde los extramuros. Huellas que nosotros mismos dejamos trazar al permitir que agentes externos ingresen a nuestras aulas, evalúen a nuestros estudiantes y por esa vía muestren unos datos, que seguramente no se corresponden con la realidad, sin desconocer que si hay mucho por mejorar. Si le permitiésemos a nuestros estudiantes dibujar, con el lápiz de sus sentimientos y de su inteligencia, el rostro de nuestras falencias y entonar el trino de nuestras virtudes, sin duda que otras páginas educativas seguiremos escribiendo, no solamente en Matemáticas, Lenguaje, Ambiente Escolar, sino en todas las asignaturas y proyectos. No tengamos miedo de hacerlo, déjenos que ellos asuman el rol de Teseo, para que todos podamos llevar el hilo de la penumbra a la azotea. "Todo lo que se le enseña a un niño se le impide inventarlo", decía Piaget.

Le coloco el cerrojo a esta reflexión parafraseando a Serrat: Y póngase el calcetín, colega mía, “y véngase a cocinar el nuevo día. Todo esta listo, el agua, el sol y el barro, pero si falta usted no habrá milagro”.

Algunas fuentes consultadas.

Ferreiro, E. (2012) Pasado y presente de los verbos leer y escribir. Buenos Aires, FCE.
Begoya Maldonado, D. et al (2000) Competencias y proyecto Pedagógico. Bogotá DC, U. Nacional de Colombia.
Ministerio de Educación Nacional (1998). Lineamientos curriculares. Santa Fe de Bogotá, Colombia.

José Israel González Blanco

Bogotá DC, abril 12 de 2016

domingo, 17 de abril de 2016

Jornada Única: Sí, ¡cómo nó! ...

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La jornada única: Si, ¡cómo no!

Maestra cuidando su salud mental, la de sus aprendientes y enseñantes.
Es de conocimiento de las bases del magisterio, de la sociedad colombiana y del Estado, que la postura de Fecode frente a la Jornada Única es que “si, pero no así”. Acudiendo al discurso de Eloísa Vasco ( 19, 1994), respecto al quehacer del maestro, puede decirse que el Qué de la Jornada Única presenta algunas elaboraciones y acciones, de forma más que de fondo, sin desconocer que sobre el particular, entre Fecode y el Ministerio de Educación, se mantienen serias diferencias y distanciamientos, que también se han hecho públicas, sobre todo desde la Federación. En lo atinente al Con qué, huelga decir a los recursos, el Ministerio ha tomado decisiones a motu proprio, específicamente en cuanto a infraestructura se refiere: contratación de los espacios locativos, construcción de nuevas aulas, remodelación y dotación de medios sin contar con el saber pedagógico de los educadores, para poner en marcha la jornada, siendo insuficientes en la mayoría de los casos. 

En cuanto al Cómo, es decir en lo afín a las estrategias, hay muchos interrogantes por resolver sustancialmente. La situación de los maestros y maestras en lo relativo a: distribución del tiempo; salario profesional; manejo de su situación familiar, mental y adaptación a la nueva modalidad de trabajo; la reorganización curricular; el bienestar para los estudiantes, entre otras variables que demanda la implementación de la Jornada Única.

La distribución del tiempo.

El Decreto 1850 de 2002, en el capítulo III, precisa la jornada laboral de 8 horas y una jornada escolar de 6 horas presenciales. “El tiempo que dedicarán los docentes al cumplimiento de su asignación académica y a la ejecución de actividades curriculares complementarias, en el establecimiento educativo, será como mínimo de seis (6) horas diarias, las cuales serán distribuidas por el rector o director de acuerdo con lo establecido en el artículo 7º del presente  decreto. Para completar el tiempo restante de la jornada laboral, los docentes realizarán, fuera o dentro de la institución educativa, actividades propias de su cargo, indicadas en el artículo 9 del presente Decreto como actividades curriculares complementarias.” (Artículo 11)

Fecode, al respecto, ha sido clara en no aceptar modificaciones arbitrarias y ha abogado por mantener la estructura básica del sistema escolar, para que los ritmos de la institución no se vean perturbados. Si hay horas extras y adicionales, deben ser por fuera de la jornada escolar y quien las acepte debe hacerlo después del horario, sin ocasionar traumatismos, porque los traumatismos traen consigo discrepancias en la jornada escolar y laboral, deteriorando del clima institucional, el ambiente escolar, las condiciones de trabajo de los docentes, la calidad de vida y en sí la salud física y mental de unos y otros.

La distribución del tiempo, en cuanto a jornada laboral y escolar se detalla, es una variable dependiente del Decreto 1850 de 2002, del Proyecto Educativo Institucional y de su Plan de Estudios. De ahí, que las Secretarías de Educación tampoco pueden imponer el horario, porque éste debe ser adoptado por el PEI del centro escolar y por el Gobierno escolar, haciendo uso de la autonomía que otorga la normatividad y la Ética.

Dentro de un Estado Social y de Derecho, el docente que se vea afectado por la implementación inadecuada de alguna decisión, tomada por el Gobierno Escolar o funcionario alguno, puede reclamar por sobrecarga laboral, acoso laboral, por la arbitrariedad que sea en cuanto a vulneración de Derechos. Para evitar atropellos, por parte de directivos docentes y por funcionarios locales, regionales y nacionales, el Comité Ejecutivo de Fecode y sus sindicatos filiales, siguen insistiendo en que el proceso de adopción de la Jornada Única debe ser transitorio, con todos los recursos económicos, de infraestructura y técnicos para ello. Las bases del magisterio, a decir verdad, no hay mucho interés por la Jornada Única. 

A juzgar por la definición que plasma el Ministerio de Educación, sobre Jornada Única, luego de aclarar algunos eufemismos, su concepción está reducida a la distribución del tiempo: “Entendemos como jornada única una jornada escolar de 7 horas para preescolar, 8 horas para primaria y 9 horas para secundaria y la media, en la cual los estudiantes adelantan actividades que hacen parte del plan de estudios del establecimiento educativo. La jornada única es una versión de la jornada ampliada y es el modelo hacia el cual deseamos que el sistema educativo colombiano oficial transite.”

El salario profesional de los educadores

Esta es una discusión bastante álgida. Mientras Fecode presiona por la necesidad de un salario profesional que dignifique la profesión docente, la respuesta del Ministerio, puesta en la web Colombia Aprende, es: “La remuneración será la misma, puesto que esto está contemplado en la ley y no supone un aumento en la jornada laboral.” Ante la pregunta: ¿Se va a ajustar el decreto de salarios?, la respuesta que se lee en el citado portal es: “No se va ajustar el decreto de salarios.”

Bogotá ha intentado varias veces implementar la Jornada Única, centrada más en la forma que en el fondo. En la más reciente, denominada 40X40, la SED ha querido extender la jornada y para ello, en lo salarial, ha acudido a las horas extras. Para Fecode, “el concepto de horas extras precariza la profesión docente. Desvaloriza el concepto salarial, porque hace una mejora pequeña y paliativa al salario, la cual está condicionada a una sobrecarga laboral”. Además, sostiene la Federación, desmejora su ritmo de vida y la preparación académica. El valor de la horas extras, para el año 2016, fluctúa entre los $ 7.900 del normalista, pasando por el magister, que oscila entre los $11.800 y $ 23.500, llegando al doctorado con asignaciones que van desde $18.400 a $ 31.400.

Otro intento de romper con las jornadas escolares en la capital colombiana, anterior al de la Bogotá Humana, se halla registrado en el Decreto 1051 de 1997. Acompaña el contenido de la norma, un documento anexo en el que se plantea todo un plan para implementar la jornada laboral de los educadores y para la “ampliación de la jornada y establecimiento de la Jornada Única Diurna”. Contiene antecedentes, justificación, aspecto operativo, las etapas y fases del proceso, así como los lineamientos para la ejecución, en un periodo exploratorio de 3 años: 1997 al año 2000.

La fórmula empleada, para el pago del tiempo de los docentes, residió en sufragar diez horas adicionales como horas-cátedras, liquidadas por el valor 1,45 veces mayor al de las horas ordinarias. Para un docente de máxima categoría (grado 14) con asignación salarial de $1.151.000, una extra le representaba $ 11.126, es decir, un poco más del 1% de su salario nominal. Para un normalista superior de grado 1, nivel A, hoy se ganaría, con esa formula, $12.566 y un doctor, en el grado 3, nivel D, devengaría $59.329, $28.000 más que el estipendio establecido por el Decreto de salarios del año 2016. Mientras que en 1998, al docente de mayor categoría en el escalafón, la hora extra equivalía al 1%, hoy, para el docente doctorada, en el más alto escalafón en porcentaje sería del $0,5%.

De acuerdo con un reporte de monitoreo pedagógico adelantando por la Universidad de los Andes, en el periodo exploratorio, que tuvo lugar entre 1997 y 2000, se inscribieron 88 instituciones, caracterizadas por tener un perfil docente relativamente alto. Para el monitoreo se realizaron encuestas a 368 padres de familia quienes manifestaron registrar beneficios, tanto en el aprendizaje, como en el aprovechamiento del tiempo libre. Además, el 60% reportó no tener ninguna dificultad con el cambio.

La iniciativa, encabezada por José Luis Villaveces, Secretario de Educación, quien hizo parte de la Misión Ciencia Educación y Desarrollo (Misión de Sabios), organismo que compelió al Gobierno Nacional a dar un viraje en lo atinente a la jornada escolar, desarrollando el Artículo 85 de la Ley General de Educación, no duró mucho tiempo: en el año 2002, en la administración de Cecilia M. Vélez, como Secretaria de Educación, se expidió el Decreto Distrital 82, por el cual se derogó el Decreto Distrital 1051 de 1997 y se faculta a la Secretaría de Educación, para ajustar la jornada de las instituciones que venían participando del Proyecto. Entre las consideraciones expuestas están los resultados obtenidos al culminar la fase exploratoria del Plan de Implementación de la Jornada Única Diurna, en los centros educativos estatales del Distrito Capital, donde se evidencia el bajo impacto en la calidad, su fragilidad y la insostenibilidad administrativa y financiera.

Otra consideración alude a la creciente demanda de cupos, para lo cual se requirió  optar por las dos y hasta tres jornadas, en los centros educativos y suspender la autorización de ampliar la jornada escolar en las instituciones que venían participando en el Proyecto. No obstante las consideraciones descritas, se puede deducir que con este intento se avanza en crear una fórmula, así sea de manera incipiente, en el reconocimiento de la extensión de la jornada escolar de los maestros acompañada de remuneración, mejorando el ingreso salarial del gremio. También, que los proponentes dejaron en claro el Para qué de la Jornada Única Diurna: “mejor organización del espacio escolar y el fortalecimiento del vinculo de pertenencia de la comunidad educativa con la institución”; delimitaron el Qué, avanzaron en el Cómo, destinaron recursos básicos, convocaron a quienes estaba dirigida la Jornada, para discutir y concertar. De ese entonces, particularmente de la administración la Bogotá que queremos, Enrique Peñalosa mantuvo la intención de ampliar la jornada educativa e implantar gradualmente la Jornada Única Diurna, asunto que plasmó en los colegios de Concesión. 

 Manejo de la situación familiar y mental de maestros y estudiantes.

En la editorial de la revista Arcadia del 23 de marzo de 2016, para no devolvernos al 2005, al escrutar el estudio sobre el desgaste emocional de docentes oficiales de Medellín; o, al 2006, año en el que la U. De los Andes publica su investigación sobre las problemáticas psicosociales de los docentes del Distrito Capital; o, al estudio sobre la prevalencia y las características de Síndrome de Agotamiento Profesional en docentes de Bogotá DC, publicado en 2009; o, a los informes entregados por al Unesco respecto a las condiciones de trabajo y salud de los docentes; o, a las investigaciones realizadas por al Universidad del Cauca, la Universidad del Norte y otras instituciones, se denuncia que “el fantasma de la enfermedad mental recorre las aulas de miles de maestros y rectores en Colombia”.
Resalta el editorialista que, en la localidad de Kennedy, en Bogotá, “cada dos días un maestro solicita incapacidad por ansiedad, miedo, angustia, entre otros problemas, que no entran en la lógica de los tratamientos de las EPS”. Pero la situación se pone más dramática si se tiene en cuenta que la consulta siquiátrica ha venido en ascenso. Según el “Programa de Formación en Salud Laboral de Los y Las Trabajadores del Distrito Capital”, efectuado en el año 2002, el 16% del magisterio sufría de trastornos mentales. En la actualidad la cifra supera la duplicidad. De acuerdo con las conclusiones del estudio sobre la Prevalencia y Características del Síndrome de Agotamiento Profesional, en Docentes de los colegios públicos de Bogotá, 43% de educadores reportan valores altos o medios en falta de realización personal; 49.8%, en despersonalización; 57.4% en cansancio emocional y, por lo menos 25% reportan alto en cualquiera de estas dimisiones, siendo el segmento de población más afectado aquel cuyas edades oscilan entre los 35 y 55 años. (Ospina T., González B., et al 2009:53)    
Sin duda, la implantación o implementación de la Jornada Única agravará el desolador panorama, acrecentando los factores de riesgo psíquicos, emocionales y anatómicos asociados al trabajo docente; no obstante dicha labor sea considera una actividad sin riesgo aparente. Las reiteradas consultas por dolencias de cuello, espalda, gastritis, hipertensión, dolor de espalda por estrés, desánimo son muy frecuentes. Y qué decir del Síndrome del Domingo por la tarde y el Síndrome de Adriano que afectan el bienestar sicosocial del maestro y éste el del estudiante, a través del Síndrome de Hermógenes.

Muchos docentes ingresaron al magisterio a laborar en una de jornada ( mañana, tarde o noche). Ese ha sido su modus operandi y sobre esa base ha organizado su vida personal, familiar y laboral. Imponerle una jornada única que abarque todo el día no es una acción benefactora. El magisterio desde hace tiempos viene requiriendo es soporte social, como estrategia de afrontamiento de las situaciones demandantes. El soporte social, en situaciones de alto estrés, o en situaciones de crisis, constituye un medio vital como parte del camino hacia la solución. No es solo un asunto individual, es un asunto gremial y social tal como lo entienden las sociedades que tienen los mejores indicadores de desarrollo humano.  Empero, el amortiguador o la estrategia de afrontamiento que el Estado tiene para el magisterio no pasa de contener, en la letra, un examen anual, para todos, por parte de la EPS y las jornadas de prevención y promoción de salud, que muy poco se hacen y si se realizan son insuficientes en cantidad y calidad. 

En esas condiciones: ¿Qué esperan los capullos que quieren florecer y qué avances pueden tener las espigas que quieren producir pan, si sus ingenieros agrónomos no cuentan con las garantías para potenciar la cosecha? De muy poco sirve mantener más tiempo el sembradío abierto, so pretexto de cuidar los capullos y las espigas, si no hay condiciones adecuadas para la florecencia? ¿Si el presupuesto para la alimentación de los escolares se disminuyó en el presupuesto, cómo se pretende brindarle bienestar alimenticio a los escoalres, para que estén 8 horas en el sembradío? Y si el suministro lo siguen haciendo personas y organizaciones sin idoneidad, que ven en la alimentación de los escolares un negocio ¿Cómo garantizar así la jornada única?  

Reorganización curricular que demanda la implementación de la Jornada Única y bienestar estudiantil  (en otra entrega)