UNA QUINCUAGENARIA DAMA
La Orientación Escolar es una quincuagenaria dama, que según
su registro notarial no nace en 1974, como lo están pregonando algunos
herederos; su fecundación acontece en 1954 y de ahí en adelante forma su
corporeidad y su carácter de infanta y adolescente, hasta llegar al 22 de enero
de 1974, fecha en la cual su progenitor, el Estado, la reconoce como “Servicio de Orientación
y Asesoría Escolar”,
recibiendo su ungimiento el 26 de febrero del mismo año, en la Pila Bautismal
del ministerio del ramo La Orientación Escolar, en ese
periplo de cuatro lustros, figura como una impúber entenada o si se quiere como “hija natural”, suerte que le tocó
vivir a muchos colombianos de la época. La hoy quincuagenaria dama, en el
momento en que recibe el nombre antes anotado, ya era una joven lista para recibir
su ciudadanía a los 21 años de edad tal como era la costumbre.
Sigamos este debate indicando,
que la mujer en mención fue una infanta, concebida por unos progenitores que,
pese a las adversidades políticas y económicas, le estamparon muchos valores
positivos. Siempre vestía el traje limpio de sus principios, la blusa transparente
de su accionar, los píes animosos de su recorrido por las aulas, sus ojos
videntes de la esperanza, su boca impecable de discursos, sus cabellos cortos
pero con ideas largas y profundas, en fin, ha sido una dama pulcra y lo seguirá
siendo si y sólo si los mochuelos sigan imprimiéndole el discurso y
la práctica pedagógica que exige, en las aguas del océano en que que
se bandea.
Antes de proseguir, digamos que a la encantadora fémina la
vieron crecer y le ayudaron a vestir muchos colegas. Hubo quienes le allanaron
el paso para gatear, también quienes le tendieron la mano para erguirse e
iniciar ese largo recorrido que hoy le otorga más de medio siglo de existencia.
Otros se encargaron de cuidar su espíritu y corporalidad. Muchos de esos
mochuelos, que la custodiaron de los fuertes vientos, de las duras tempestades,
de las usuales heladas y de las intempestivas sequias, hoy ya no están físicamente
a su lado se han ido parcialmente unos, definitivamente otros, forjando, antes
de su partida, huellas indelebles y recuerdos imborrables.
A todos esos colegas va un homenaje, mediante este
escrito (dividido en dos partes), pero sobre todo a las orientadoras en
ejercicio de la profesión y a quienes han dejado el nido, a las jubiladas y a
los familiares de quienes ya partieron. A todos, vivos y muertos, mi perenne gratitud
y mi humilde reconocimiento en la celebración de los 39 años, efeméride que
rememora el inicio de la mayoría de edad de la Orientación y Asesoría Escolar.
El surgimiento de la enseñanza y de la
escuela pública tiene sus bases en el pensamiento de personas que han creído,
precisamente, que la formación del intelecto y el cultivo de las emociones, el
forjamiento del talento, el talante artístico y la axiología, son el pilar que
le da sentido a la vida. La paideia
y el movimiento de los griegos son uno de los referentes de mayor peso en la
historia; de ahí que expresiones como “Conócete
a ti mismo” sean tan citadas, por
la referencia directa a las potencialidades del ser humano, las cuales le
permiten adentrarse en su Yo, para inventariar sus propias capacidades,
limitaciones y posibilidades.
Platón, en “La República”, aducía que cada trabajador debería destinarse
para desempeñar la ocupación a la cual podría adaptarse con naturalidad.
Cicerón, dentro de sus planes educativos, afirmaba: “debemos decidir qué clase de hombres deseamos ser y a cuáles llamados
de la vida debemos seguir”*. Es por
eso, que hoy se colige, que la pedagogía,
como saber teórico-práctico explícito sobre la educación, está condicionada por
la visión amplia o estrecha que se tenga
sobre la educación y a su vez, por la visión que se asuma del hombre como ser
que crece en una sociedad[1].
La Orientación no es ajena a esta postura.
Pascal, abogó por la importancia que tiene la
selección inteligente y adecuada de la ocupación. Locke, expresaba: “la naturaleza y aptitudes de los niños
deben estudiarse como medio para la determinación de sus capacidades para el
aprendizaje”. Podríamos proseguir enunciando los textos de Vives,
Rousseau, Comenio, Pestalozzi, Montessori, Freinet, Vigotsky, Piaget, Decroly,
Freire, Ausubel, Gardner, Freire, Illich o si se quiere escrutando los modelos
educativos: Democratizador, la Educación como Recurso Humano, la Educación como
superación de la marginalidad, el Modelo Técnico Científico Liberal, los
Modelos Críticos, el Modelo de la Reproducción, el Modelo de Resistencia, los de
redes, la Escuela como Aparato Ideológico del Estado, el modelo de la
Tecnología Educativa y, por supuesto, el modelo d escuela neoliberal, entre
otros, para dilucidar su interés específico por la educación, la pedagogía, la
didáctica y en general la escuela; pero esa faena será para verla en otra
corrida.
* Algunos de los
elementos tomados en este escrito corresponden al trabajo de grado realizado
por: SIERRA MIGUESES, Flora Stella. Estudio comparativo sobre orientación y
consejería escolar en el sector oficial y privado de educación básica
secundaria D.E. de Bogotá. Bogotá : Universidad de la Sabana, 1985.
[1] LUCIO A., Ricardo “La
construcción del saber y del saber hacer”. En: Aportes 41. Dimensión
Educativa, Santafé de Bogotá: 1994 p.
42.
El parentesco
geopolítico de la impúber.
En el itinerario que ha seguido fémina, particularmente
en los últimos seis decenios -desde el primer diagnóstico elaborado por la
Misión Currie (1949), en la que participaron expertos del BIRD, Fondo Monetario
Internacional, la FAO y la Oficina Panamericana de la Salud, pasando por la
Misión Lebret (1954); la Misión Alemana(1965); el Proyecto Multinacional de Televisión Educativa (1968),
el Modelo de la Tecnología
Educativa (1970-84); la Reforma Curricular del 70(Decretos: 088/76 y 1419/78),
la Promoción Automática; los Logros, Indicadores y Niveles de Logro (Resolución
2343), las Competencias, los Estándares Curriculares y los Ciclos –los maestros
colombianos, inmersos los orientadores, hemos asistido a la implementación de
una política educativa, por intermedio del Estado, decidida por organismos
internacionales y centrada en la racionalidad económica, forzando a la escuela,
al maestro y a los estudiantes a funcionar como una empresa.
Dentro de este alambrado camino, la Orientación y los
maestros levantamos la voz para expresar, ante la sociedad y el mismo Estado,
nuestro sentir y pensar respecto a la teleología de la educación, la pedagogía,
la didáctica y la socialización en la cultura. Esa acción se conoce como
Movimiento Pedagógico[2].
Hacia 1957, estando Colombia regentada por una Junta
Militar, en el campo educativo, el país
empieza a inscribir sus prácticas de la escolarización, en una política de
posguerra conocida como la Mundialización de la Educación; política que
trajo consigo el concepto de Desarrollo y Planeación; porque hay un viraje de
las orientaciones pedagogicistas predominantes hasta 1940 y circunscritas con
el Movimiento de la Escuela Activa, hacia las orientaciones economicistas. Se
tiene conocimiento de la creación de la Oficina de Planeación en 1950 y se
cuenta con el primer diagnóstico de la Educación en Colombia, realizado por
Lauchlin Currie(1949), en la que participaron – como ya quedó dicho- expertos
del BIRD, Fondo Monetario Internacional, Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Oficina Panamericana de la
Salud.
La primera Misión para el
Desarrollo fue enviada por el Banco Mundial. La orientación economicista toma un auge vertiginoso,
apoyada en el marco de relación Economía - Capital Humano - Educación, poniendo
esta última al servicio de la formación del recurso humano, para las
necesidades del desarrollo económico, privilegiando formas de enseñanza como el
entrenamiento, adiestramiento, capacitación e instrucción. Completan este
panorama, el Primer Plan Quinquenal de Educación realizado en 1957, bajo la
salvaguardia del extinto padre de la excandidata a la presidencia, Ingrid
Betancurt y haciendo caso a las recomendaciones de la Misión Currie y de la Misión francesa, en cabeza del padre
Lebret.
La fisonomía de la criatura
En
Colombia, el desarrollo de la Orientación y Consejería Escolar, en las primeras
décadas de la segunda mitad del siglo XX, ha tenido sus modalidades, desde los
programas dirigidos especialmente a la Orientación Profesional. Los servicios
de Orientación contemplaban los objetivos educacionales en el individuo. Estos
servicios proporcionan elementos al estudiante en todas las tareas de la vida;
ayudándole a definir objetivos razonables, encausar su adaptación en todas las
situaciones del devenir y convertirlo en un individuo seguro, integral,
autónomo y autorregulador de sus actos.
La
orientación no estaba destinada sólo a personas en estado de ansiedad,
infelicidad o incapaces de adaptarse a las circunstancias de la vida. La tarea
básica de la orientación gravitaba alrededor de la ayuda al individuo, en
la transformación de sus posibilidades,
en logros y satisfacciones reales.
Modelo de Escuela Alianza. Escuela Juan XXIII Bogotá. |
La legislación colombiana permite leer, entre líneas, las siguientes
referencias, que hacen parte de una cronología que bien vale la pena escrutar.
1.
El Decreto No. 3547, del 27 de noviembre
de 1954, creó seis Institutos de Estudios Psicológicos y de Orientación
Profesional.
2.
En 1955, el MEN estableció una oficina, para adelantar estudios concernientes a
la organización del Instituto de Estudios Psicológicos y de Orientación
Profesional.
3.
El Decreto 1326, del 24 de julio de 1958, reorganiza el MEN y de paso cambia la
denominación anterior por la de “Centro de Psicotecnia y Orientación
Profesional”, dependiente de la Oficina de Planeamiento.
4.
El Decreto 1637, del 12 de julio de
1960, le da la denominación de: “Sección de Orientación Profesional”,
adscrita a la División de Servicios Técnicos.
5.El
Decreto 3157 de 1968 cambia la denominación anterior por la de: “Sección de
Orientación Psicopedagógica”, bajo la tutoría de la División de Bienestar
Educativo, con la finalidad de estudiar, analizar y proponer soluciones, en lo
que respecta a la Orientación Psicopedagógica para Establecimientos de
Educación, en colaboración con Entidades
y Organismos Asesores del MEN.
6.
El Decreto 080, del 22 de enero de 1974, contempla, que es indispensable ofrecer
Servicios de Orientación y Asesoría Escolar en los Establecimientos Educativos.
El MEN, en uso de sus atribuciones legales, por Resolución 1084 del 26 de
febrero del mismo año, crea los Servicios de Orientación y Asesoría Escolar,
para los Establecimientos Educativos Oficiales del país, definiendo objetivos
del servicio y las funciones de los profesionales especialistas en el área.
7.
El Ministerio de Educación Nacional, mediante la Resolución 1084 del 26 de
febrero de 1974 crea el “Servicio de
Orientación y Asesoría Escolar”, para los establecimientos educativos
oficiales del país, por considerar que era el medio más indicado, para llevar a
cabo la tarea de prevención primaria de las enfermedades mentales, trastornos
emocionales y perturbaciones psicosomáticas que, en ese momento, alcanzaban
altos índices.
8.
Con la Expedición de la Resolución 2340 del 5 de abril de 1974, el MEN define las funciones y
establece, en el artículo 1º: “Para ejercer una mejor prestación del
servicio de orientación y asesoría escolar, los establecimientos educativos
oficiales contarán con un asesor por
cada 250 estudiantes”.
9.
A través de la Resolución 12712 del 21 de julio
de 1982 se reglamenta la Orientación Escolar, para los niveles de
Educación Básica y Media Vocacional y se asignan las funciones a los Docentes
Especialistas en esta área, que en los Institutos Nacionales de Educación Media
Diversificada INEM, se han venido experimentando con éxito. En el artículo
tercero, de la citada Resolución, se reglamentan los Programas de Orientación
Escolar, que deben desarrollarse en los planteles de Educación Básica
Secundaria y Media Vocacional: Ambientación
Escolar, Asesoría a Direcciones de Grupo, Orientación Académica, Encuentros
Formativos de Padres e Hijos, Orientación Vocacional, Programas Especiales de
Carácter Formativo, Seguimiento de Egresados, Investigaciones Socio-Educativas.
10.
En 1984, por intermedio del Decreto 1002 del 24 de Abril, se establece el Plan
de Estudios para la Educación Preescolar, Básica Primaria, Secundaria y Media
Vocacional de la Educación Formal Colombiana. En el Artículo 10, se lee: “la Orientación Escolar debe facilitar a los
alumnos la interpretación, integración y proyección de sus experiencias, en
función de su desarrollo personal y social. La Orientación Vocacional,
como parte de la Orientación Escolar, se debe desarrollar a través de todo el
proceso educativo, facilitando al estudiante el conocimiento de sus aptitudes e
intereses, de las necesidades que le ofrece el medio, con el fin de que pueda
tomar decisiones responsables sobre su futuro”.
En
este mismo año, en la ciudad de Bogotá, tuvo lugar el Primer Congreso Nacional
de Orientación Educativa, organizado por la Asociación Colombiana de
Especialistas en Orientación y Consejería Escolar, el MEN, la Universidad Externado de Colombia y la
Oficina de Educación Iberoamericana -OEI
-. Los retos propuestos fueron:
*
Caracterizar la Orientación Educativa como nueva Pedagogía Renovadora, frente
al reto de una nueva educación.
* Reflexionar acerca de las bases para una
Renovación Educativa que conduzca a nuevas formas de pensamiento y actuación
del hombre colombiano.
*
Ubicar el rol de la Orientación frente a una sociedad de cambio, de tal manera
que pueda contribuir eficazmente a la formación de un nuevo hombre colombiano y
a la cimentación de una sociedad más justa[3].
11. La Ley 115 de 1994 establece como Modalidades de
Atención Educativa, cinco grupos de poblaciones: Personas con Limitaciones o
Capacidades Excepcionales, Adultos, Grupos Étnicos, Campesino y Rural y
Rehabilitación Social, población hoy integrada a la Educación Formal. Para
poder cumplir a cabalidad con los Fines de la Educación planteados por la Ley
General de la Educación y sus Decretos Reglamentarios, es necesario retomar el
Artículo 3 de la Resolución 2340 que establece: “El equipo de Especialistas
de Orientación y Asesoría Escolar”.
El MEN tiene el deber y la función de
dar cumplimiento a las normas educativas y no puede ir en contravía de éstas ni
de la realidad social de un país convulsionado que convierte a cada escuela en
un pequeño país que vive en su interior la crisis del contexto. Es por ello que
el Servicio de Orientación y Asesoría Escolar necesita el concurso de todos los
profesionales que integran actualmente el equipo de especialistas, para atender
las necesidades de los cinco grupos poblacionales. Esta labor no la puede
realizar una sola persona, debe estar en manos de equipos de especialistas de
diferentes disciplinas.
12. La
Ley 715 y su decreto 1850, haciendo eco del Nuevo Estatuto de
Profesionalización Docente (Decreto 1278), explicitan tres elementos
preocupantes. El primero, entregarle a los docentes la orientación escolar, sin
tener en cuenta la formación disciplinar, haciendo caso omiso de los requerimientos
éticos, técnicos, terapéuticos, investigativos y científicos que la atención a
niñas, niños, jóvenes y adultos demanda. Se descontextualiza la dinámica
escolar atravesada por el conflicto, escenario donde se demanda más la
intervención en problemas de familia, violencia grupal, satanismo, suicidio, drogadicción,
estrés, desesperanza, fobias, vulneración de derechos humanos, problemáticas
que abogan más por su resolución inmediata, que por la SED de conocimientos
regulados y legítimamente trasmisibles por el maestro.
Colegio de Quibdó, Chocó |
El segundo,
desaparece de la Educación Básica Primaria el Servicio de orientación, dejando
de lado el valor del mismo en la formación del niño-a, desconociendo las
condiciones familiares, afectivas, de socialización primaria y la violencia en
que están creciendo los niños y niñas que asisten a la escuela pública, entre
otras cosas porque esta última no ha escapado al conflicto armado y de guerra
que vive nuestro país. Se olvida del mandato de la Ley 115, que además de
estipular unos objetivos para la orientación y el fin de la misma, explicita
que cada institución debe contar con orientación escolar, entendiendo por
institución no el producto de las fusiones sino los centros educativos
existentes en el momento en que se expidió la norma.
Como tercer elemento
emerge la potestad que asume el MEN, para definir otros criterios para la
asignación de los orientadores. Son criterios que se cimientan en tres ámbitos
a saber: parámetro, perfil y funciones. En lo que atañe al primero, la pretensión
es acercarlo a 1000 estudiantes por orientador, hecho hoy vivenciado en los
colegios del Distrito. Actualmente la norma no derogada es la resolución 2340 del 5 de abril de 1974, en
la cual el MEN definió las funciones y estableció -como ya se anotó-: “Para
ejercer una mejor prestación del servicio de orientación y asesoría escolar,
los establecimientos educativos oficiales contarán con un asesor por cada 250 estudiantes”.
Vista parcial del occidente Bogotá DC. |
El perfil contemporáneo de la orientación
escolar en el distrito está conformado por diferentes disciplinas, aunque no en
colectivo: Psicopedagogía, Trabajo Social, Psicología, Fonoaudiología, Terapia
Ocupacional, Pedagogía Reeducativa, Educación Especial, Sociología y algunas
licenciadas con especialización en orientación escolar. La pretensión del MEN era
dejar solamente a las personas que tenían formación específica en Orientación
Escolar; no obstante, en el cuestionado concurso del 2004 no se convocó para
este ramo.
Acerca de las funciones, cabe destacar el
capricho del MEN, dado que el legislador estipuló los objetivos y el sentido en
los artículos 40 del Decreto 1860 y 92 de la Ley 115. Se percibe, además, la intención del gobierno
de acabar con la orientación escolar y enviar a esos maestros al espacio
natural de proveniencia: el aula de clase. Dos de las secuelas más sentidas,
por quienes laboramos en orientación escolar, son las 8 horas dentro de la
institución y la desmembración progresiva de los equipos por el retiro de
maestros-as orientadores-as, dada la edad de jubilación, la reubicación de
otros-as en el aula o como directivos docentes y la renuncia por el acoso
laboral.
La orientación
vocacional. Una criatura entre la adversidad y la potencialidad
...El trabajo de un intelectual no consiste en modelar
la voluntad política de los demás; estriba más bien en cuestionar, a través del
análisis que lleva a cabo en terrenos que le son propios, las evidencias y los
postulados, en sacudir los hábitos, las formas de actuar y de pensar, en
disipar las familiaridades admitidas, en retomar la medida de las reglas y de
las instituciones y a partir de esta re-problematización (en la que desarrolla
su oficio específico de intelectual) participar en la formación de una voluntad
política ( en la que tiene la posibilidad de desempeñar su papel de ciudadano).
1. Del registro
civil de la Orientación Vocacional… Primer punto de vista.
INEM del Tunal, Bogotá DC. |
La Orientación vocacional es una criatura que nace en
Angostura (Faciolince, 2004) a mediados de 1960. La paternidad se le
atribuye a las Escuelas Comprensivas Americanas (Norteamericanas
diremos nosotros para ser más precisos) y la maternidad a los colegios INEM. El
parto ocurre, luego de que el
Ministerio de Educación realizara una
ecografía a la Educación Secundaria colombiana. En esa radiografía se encuentra
una marcada preferencia por lo académico, tendencia que no es bien vista por
las autoridades educativas, influenciadas por las políticas desarrollistas,
cuya médula espinal fue la Alianza para el Progreso, transferidas desde los
EEUU.
En este ir y venir de acontecimientos, la criatura
nace en 19 Institutos de Educación Media Diversificada -INEM-, distribuidos en
las principales ciudades del país. Al decir del profesor Alberto Martínez Boom
(1994, 130) “los INEM constituyen, al lado del SENA, uno de los casos más
importantes de transferencia durante la década del sesenta. Transferencia, en
tanto que su diseño obedeció al modelo ofrecido por las escuelas
comprensivas americanas”.
Los INEM buscaron constituirse en “centro de
demostración”, para apoyar una reforma educativa en el país, cuyos pilares
fundamentales estaban en la especialización, la eficiencia y la democracia. En
lo concerniente a la orientación vocacional, se esbozaba como una preliminar
ventaja que los servicios de orientación y consejería podían ser creados en
estas escuelas con la esperanza de que una vez conocido el valor de los mismos,
otras escuelas los incluirán también”.
De acuerdo con los estudios del profesor Víctor Manuel Gómez
(1995, 54-66): el proceso de Orientación Vocacional fue tomando corporeidad al
ser organizado en tres ciclos secuenciales, que contaban con horas específicas
dentro de la llamada carga académica: Exploración Vocacional y Elección en los
grados 6º y 7º, Iniciación Vocacional en los grados 8º y 9º y Orientación
Profesional en 10º y 11.
De ahí en adelante, la criatura fue socorrida con
contribuciones de los planes de gobierno y con políticas internacionales, unas
ansiando inyectarle anticuerpos para su crecimiento y otras debilitando su
estatura. La expansión de la escolarización en los decenios del 70, 80 y 90
retomó partes del modelo de los INEM, en cuanto a los departamentos de
orientación escolar se refiere, empoderando esta dimensión en la cultura
escolar. No obstante, ya en el ocaso del siglo XX y el los albores del XXI, la
reputación de la orientación escolar y Vocacional se ve muy mermada, de una
parte por la alteración de los tres ciclos que contenía el esquema inicial y de
otra, porque las medidas económicas fueron aminorando los docentes del campo en
cuestión.
Podemos correrle el cerrojo a este primer punto de vista
aseverando, que pese a los reparos que tengamos con respecto a la criatura, a
su consanguinidad y afinidad parental, ésta marcó una pauta, nos aportó
neuronas para aprender a gatear y dejó las primeras huellas de ese gateo, para
que las generaciones ulteriores contasen con unas aprendizajes claves en el
crecimiento de la Orientación. La Resolución 1084 del 26 02 1974, referida en
un acápite anterior, es un ostensible ejemplo.
2. De sus
andanzas en el terreno escolar. Segundo punto de vista.
Antes de pisar tierra, la orientación vocacional
dentro de un modelo de escolarización diversificado, para el MEN la educación
secundaria era negativa y disfuncional, porque su tendencia estaba en
posibilitar a los educandos la continuidad en la llamada Educación superior. Al
parecer se seguía con el legado del siglo XVIII en cuanto al papel de la
secundaria, de preparar para el trabajo intelectual y eso no se veía con buenos
ojos en Colombia, porque la intelectualidad estaba reservada para las élites
hegemónicas, entre tanto la politécnica era afín a las clases subalternas,
evocando dos conceptos gramscianos( García Huidobro, 1978).
No obstante, la educación técnica y vocacional, que
surgieron como alternativa de segunda categoría para la clase proletaria en el
siglo referido, cobraba relevancia dentro de las políticas que el gobierno de
turno quería implementar y efectivamente lo logró. En esta relación de la formación intelectual
y la material se vuelve a evidenciar la escisión entre trabajo intelectual y
trabajo material, avivando nuevamente ese audaz debate sobre la división social
del trabajo y acerca del sentido del intelectual orgánico, volviendo a Gramsci.
Rostro del municipio de Guapí, Cauca. |
No sobra recordar en esta breve cronología, que desde
finales de los años 60, Colombia se compromete, a través de la firma de un
pacto internacional, con la obligatoriedad de la educación primaria, asunto que
no ha logrado, porque aún quedan alrededor de 1.500.000 niños y niñas por fuera
del sistema escolar. Y desde ese entonces la capital del país, posee jornadas
de emergencia, institucionalizándose dos y tres jornadas escolares en
los centros escolares oficiales, a cambio de una, tal como lo retoma la Ley
General de la Educación.
Dentro de estas andanzas, la Orientación Vocacional
hace suya la implementación de instrumentos y estrategias relacionados con la
exploración e iniciación vocacional, al igual que la orientación profesional,
fomentando el desarrollo de destrezas
y habilidades tal como lo rezaban
los objetivos del Modelo de la Tecnología Educativa, afirmado en el decenio del
70. Esa identificación de destrezas
y habilidades contribuyó
notoriamente con la elección de la modalidad (Comercial, Industrial, Promoción
Social y Agropecuaria), la carrera y el empleo de los estudiantes del INEM.
Estos trajes con que se visten las políticas educativas, exportados por el país
del Norte, han tenido sus reproches en
Norteamérica (Macedo, 1994), porque allí las políticas educativas por largo
tiempo quisieron reducir el aprendizaje a la adquisición de habilidades
desprovistas de contenido cultural.
No podemos olvidar que por estos años la teoría
desarrollista sigue su curso y junto a ella la preocupación por la satisfacción
de Necesidades Básicas, dentro del modelo del estado Keynesiano. Pero no es la
mirada de la necesidad tal como lo expone Manfred Max Neef (1989), tampoco como
lo despliega Amartya Sen (Morris, 2002), sino es más bien al estilo
asistencialista -como ya lo anoté-, respondiendo incluso preguntas no
formuladas por los beneficiarios de las políticas educativas.
Escuela de Puerto Nariño Amazonas. |
En el terreno educativo, Jacques Delors (1996), ha emprendido una dantesca tarea que culmina
con el esbozo de los 4 pilares básicos de la educación en el informe a la UNESCO , por la Comisión Internacional
sobre la Educación
para el siglo XXI. Esos pilares tienen como núcleo central: aprender a conocer, aprender a hacer,
aprender a vivir juntos y aprender a ser, afectando sin duda la orientación
vocacional de los jóvenes con el discurso y en la práctica e igualmente,
priorizando el aprendizaje como necesidad Básica e intentando relegar la
enseñanza al sótano de la escuela.
Y, permítanme apuntalar acá, que a finales del 70, los
educadores colombianos, dentro de los cuales estamos más del 95% de los
orientadores y orientadoras, logramos con la lucha sindical y comunitaria, la
promulgación de un Estatuto, que dignificó nuestra situación profesional,
laboral, política y familiar (Decreto 2277 de 1979). Esa conquista ha sido
marchitada por el estío de un acto legislativo modificatorio del la
Constitución de 1991, siendo uno de los vanagloriados el entonces Ministro de
Hacienda, hoy presidente de la república: Juan Manuel Santos. El ajamiento de
la conquista ha puesto en una amplia desventaja salarial, prestacional y
profesional a los nuevos colegas y al magisterio que está ingresando con otro
estatuto docente (Decreto 1278 de 2002).
Los años 80, a su turno, fueron el caldo de cultivo de
la intelectualidad en el magisterio colombiano, porque al lado de la lucha
gremial floreció el Movimiento Pedagógico. Un movimiento en el que los
educadores reivindicamos la pedagogía, auscultamos nuestra autonomía como
sujetos políticos, empoderamos la profesión como intelectuales orgánicos y
creamos nuestros propios medios de divulgación del pensamiento pedagógico y
político. Los educadores de Angosta –volviendo a Héctor Abad Faciollince-,
dijimos al unísono con Foucault: “La razón de ser de los intelectuales consiste
sobre todo en la modificación del propio pensamiento y en la modificación del
pensamiento de los otros”. Curiosamente, las Naciones Unidas declararon a estos
años como la década perdida en educación.
Los años 90 ven nacer a otra criatura: La Ley General
de la Educación y su progenitora la Constitución Política de 1991. El vientre
de estas personalidades se llamó: Globalización de la economía y esa situación
reincide en las políticas sociales, porque los modelos de desarrollo definen
los modelos de asistencia a las personas en campos como salud, educación,
servicios y los regímenes democráticos. José Saramago nos dejó en claro, que “vivimos en lo que se puede llamar una
democracia formal; pero no sustancial. El problema es que por encima del poder
político hay otro poder no democrático que es el económico. Y no podemos decir
que vivimos en democracia cuando ésta no dispone de ningún medio para impedir
los abusos del poder económico” (Mogollón, 2004). El modelo del estado
Neoregulador- como lo define el profesor Alejo Vargas- neoliberalizó la escuela
imponiendo, entre otras políticas, unas formas de evaluación enmarcadas no en
el discurso pedagógico sino en el discurso de la econometría.
La relación costo beneficio es un ejemplo palmario,
que da cuenta de la justificación de un estilo de evaluación en el que el 95%
de los escolares, como mínimo, debía ser promocionado, por encima de cualquier
consideración ética, pedagógica y profesional del docente, porque el Estado no
podía seguir perdiendo dinero en los estudiantes no promovidos, pero con una
cortina de humo: abogar por la no deserción de los niños, niñas y jóvenes. Esa
justificación tenía y aún conserva fuerza de ley, porque el modelo ha adecuado
para sí el aparato judicial.
Es el periodo en que el discurso pedagógico se
enrarece con el de la economía. Los objetivos pedagógicos son sustituidos por
los logros, los indicadores de logro y años después por las competencias y los
estándares. Ante el enrarecimiento pedagógico del cual habla al profesora Olga
Lucía Zuluaga, la mayoría de los educadores, a diferencia de la acción
política- pedagógica del magisterio de los ochenta, asume una actitud
reproduccionista, las resistencia es prácticamente pasiva, incluso en la lucha
sindical hay un reflujo.
Estudio publicado por CODEMA |
En ese río revuelto, la Salud de los colombianos
evidencia la catástrofe de la implementación del modelo de desarrollo según los
datos oficiales del 2008, 44 de cada 100 colombianos experimentábamos algún
tipo de trastorno mental leve, moderado o severo. En esa lógica arbitraria, por
cada 100 escolares, un curso como el modelo que ha impuesto el Ministerio de
Educación Nacional y la Secretaría de Educación Distrital (mínimo 40
estudiantes), sería motivo de intervención por los organismos de salud. Si un
colegio tiene 3000 educandos matriculados, 1320 tendrían trastornos de salud
mental, es decir, 33 cursos de 40 alumnos. De paso apuntemos, que en esos
informes del Ministerio de Protección Social, se resalta un ascenso del 400% de
la consulta siquiátrica y sicológica de los niños, niñas y adolescentes.
La situación de
los educadores no es nada alentadora. De los escasos estudios sobre salud
mental hechos a docentes, las universidades Nacional de Colombia, los Andes y
la Javeriana señalan, que la dimensión del SAP más frecuentemente reportada
como alta es el cansancio emocional:
43.9% de los docentes reportan valores altos o medios en falta de realización
personal; 49.8%, en despersonalización, y 57.4%, en cansancio emocional. Y por
lo menos 25% reportan alto en cualquiera de estas dimensiones. Concuerdan los
datos con los reportes de las EPS, en lo relativo a la consulta siquiátrica y
sicológica, en un estimativo de 25% a 30% en los últimos 3 años (Ospina,
González B.y otros, 2009, 41-60).
Y podría seguir enunciando abstracciones de la
realidad colombiana, para debilitar el romanticismo de quienes creen
ingenuamente que el asunto de la Orientación Escolar y Vocacional está en hacer
transferencias de modelos, tal como acurró con los INEM, el Diseño de la
Tecnología Educativa, las Guías Alemanas, la Promoción automática, los Logros e
Indicadores, las Competencias, los Estándares y ahora los Ciclos, políticas en
las que los Técnicos del Saber Práctico y los intelectuales serie C, como los
denominó Sartre, nos han querido desconocer como intelectuales, porque nos
dicen qué es lo que debemos hacer. “¿Con qué derecho podría hacer esto un
intelectual? - preguntaría Foucault. “Basta con recordar todas las profecías,
promesas, exhortaciones y programas que los intelectuales han llegado a
formular durante los dos últimos siglos y cuyos efectos conocemos ahora”.
En este complejo
panorama, algunos de lectores del documento,
percibirán un ligero aire de pesimismo. Pero "no soy un pesimista, soy un optimista bien informado". No
obstante, comparto la apreciación de Saramago cuando asevera que
los únicos interesados
en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados
con lo que hay. Trátese de pesimistas o de optimistas, el contexto no se puede
desconocer y parte de lo expuesto hasta acá es palpable en la escuela y en la
sociedad colombiana. Aquí, como lo dijo el escritor Moreno Durán: “Todos
nacemos sospechosos y morimos culpables”
Bueno, intento cerrar este aparte recordando
la anécdota de un estudiante de grado 11, quien en una sesión de Orientación
Vocacional, en la que enfatizábamos en la elección de una carrera
universitaria, como parte del llamado proyecto de vida, él joven se levantó de
su silla y dijo: “¿De qué proyecto de vida hablan tanto ustedes, por qué nunca
hablan de la muerte, acaso ella no hace parte del proyecto de vida de muchos
jóvenes que se están suicidando? Y me
perdonan que yo les diga esto orientador
y compañeros, pero es que como vamos, yo creo que yo no alcanzó a sacar mi
cédula… y les pido que no me pregunten por qué?”
La verbalización hecha por el joven
interpelaba el estado de morbilidad en que se hallaba. Era el grito de la
desesperanza ante un estado indolente, ante una sociedad cómplice y ante una
actitud humana esquizofrénica en el discurso, porque poco y casi nada se sabe
hoy por los benefactores del derecho a la educación. El hambre tiene un color
pálido, la pobreza un sabor amargo, la ignorancia es sórdida y la salud posee una mirada agónica en los
niños, niñas, adolescentes, jóvenes, docentes, padres y madres de familia.
En el decenio del 60, cuando el país más rico del mundo empezó a
redescubrir la pobreza, un académico escribió: “Es bastante malo que un hombre
sea ignorante, ya que ésto lo priva de la comunicación con el pensamiento de
otros hombres. Es peor tal vez que un hombre sea pobre, ya que ésto lo condena
a una vida de limitación y desvelos en la que no hay tiempo para soñar ni
tregua para el agotamiento. Pero con seguridad es mucho peor que un hombre no
tenga salud, ya que esto le impide luchar contra su pobreza o su ignorancia”.
Por ese mismo tiempo, Alvin
Tofler (1971), le advirtió al mundo acerca de estas crisis en su estudio: El
Shock del futuro.
De las andanzas
de la Orientación Escolar y Vocacional se puede inferir, que el Estado ha sido
un padre irresponsable con esta y con otras criaturas creadas y adoptadas,
porque no les ha suministrado los satisfactores adecuados a sus necesidades;
por el contrario, ha castigado a los nacionales sometiéndolos a la odisea de la
pobreza (65%), al maremágnum de la ignorancia, al flagelo de la violencia, a la
pesadilla del desempleo, al abismo de la enfermedad y la condena de muerte. No
obstante, ante tanta adversidad, la criatura ha tenido la virtud de mirar la
realidad con mucha imaginación y eso le ha posibilitado sobrevivir ante la
angustia tanto física como sicológica, nacida de la sobrecarga de los sistemas
físicos de adaptación del organismo humano y de sus procesos de toma de
decisiones.
3. El
rejuvenecimiento de la criatura. Tercer punto de vista
No todas las bajas en la guerra son por muerte. La
orientación vocacional sigue viva, pero endémica, La solución no es atacar
síntomas sino la etiología de sus males. Por eso, un modelo de orientación
vocacional debe partir de los aprendizajes que ha tenido la criatura a lo largo
de casi medio siglo. También debe acogerse al contexto histórico, social y
político que estamos viviendo, no podemos seguir intentando transferir enfoques
impertinentes. Simón Rodríguez sostenía: ¡O inventamos o erramos!. Requerimos
inventar y tenemos con qué, porque somos intelectuales orgánicos, no somos
operarios de un sistema, ni Técnicos del Saber Práctico, volviendo a Sartre.
García Márquez (2003) nos recuerda que los colombianos disfrutamos de la expresión
superior de la inteligencia humana: la creatividad y de un don intermedio que
merece nuestra atención, se trata – apunta él- “de una plasticidad
extraordinaria, para asimilarnos con rapidez en cualquier medio y aprender sin
dolor los oficios más disímiles.”
En estos casi cinco decenios de existencia de la Orientación
Vocacional en Macondo se requiere no solamente retomar su iniciación en los
primeros años de bachillerato sino extenderlo a la primaria y recuperar la
infancia para la pedagogía y no para el asistencialismo, porque en Colombia uno
de los flagelos serios es tener a la primera infancia, a los más pobres -económicamente hablando-.a merced
de las madres comunitarias y no en la mente, en el corazón y en las manos- como
diría Pestalozzi- de los mejores
licenciados y especialistas de preescolar. En estas condiciones la vocación
nace muerta, porque los talentos no se potencian sino que se desperdician, es
lo que Giroux (1994) denomina la Pedagogía del engaño.
El rejuvenecimiento de la
criatura tiene mucho que ver con no dejar para tarde, como siempre se ha hecho,
al menos en la educación pública, el desarrollo de las habilidades, el cultivo
de las emociones, la potenciación del pensamiento y la producción de
conocimientos. En Colombia necesitamos profesionales si no felices por lo menos altamente
satisfechos de la profesión que han escogido, del oficio que cumplen, y para
ello es necesario que la educación no nos dé solamente un recurso para el
empleo, una fuente de ingresos, sino un ejercicio que permita la valoración de
nosotros mismos, a través del arte, la ciencia y la tecnología tan descuidadas
en nuestro sistema educativo.
La orientación escolar y vocacional no
debe propender porque los estudiantes escojan profesiones rentables sino porque
la profesión o el oficio que prefieran lo vuelvan rentable, precisamente por el
hecho de que se la ejerce con pasión, con imaginación, con placer y con
recursividad. Podemos aspirar a que no haya oficios que nos hundan en la
pesadumbre física y en la neurosis, tal como viene ocurriendo en el mundo. “El crimen es falta de patria para la acción, la
perversidad es falta de patria para el deseo, la locura es falta de patria para
la imaginación”, sostenía Estanislao Zuleta. La orientación Vocacional puede
seguir ayudando a construir patria para la imaginación, patria para el deseo y
patria para la acción
Mantengámosle
un buen traje a la criatura…
A
las personas se les trata de acuerdo con su manera de ser y de vestir, se dice
en Colombia. La Orientación escolar y
vocacional siempre ha mantenido un buen traje, aunque los malos vientos y los
inclementes soles han querido corroerlo y descolonizarlo. Ante esa adversidad,
el cuerpo que sostiene esa vestimenta no ha dejado ceder el traje, porque su
consistencia ética y epistemológica potencian el ser y el quehacer nuestro.
Las orientadoras y los orientadores del mundo no podemos desconocer que
el suelo por donde camina la criatura no está hecho para que colaboremos con los otros, sino para que
siempre compitamos con ellos, y nadie ignora que hay en el modelo educativo una
suerte de lógica del derby, a la que sólo le interesa quién llegó primero,
quién lo hizo mejor, y casi nos obliga a sentir orgullo de haber dejado atrás a
los demás. A ese derby nos viene impulsando la privatización de la educación y
el mercado de la misma, lógica ante al cual la orientación escolar debe gritar
todo lo que las demás criaturas callan, porque sus pulmones son potentes para
ello y su voz siempre es y será escuchada.
“Creen los que mandan que mejor es quien mejor copia”,
dice Eduardo Galeano. Los orientadores no somos mejores por copiar sino por
ingeniar y por inspirar. La orientación vocacional debe ser eso, no un discurso
alienante y rimbombante sino un acto de inspiración. William Ospina (2010) se interroga en su artículo: Preguntas para
una Nueva Educación: ¿Sí la lógica deportiva del primer lugar es la más
conveniente en términos sociales? Y la pregunta tiene asidero sobre todo,
porque no toda formación debe buscar individuos superiores, hay por lo menos un
costado de la educación cuyo énfasis debería ser la convivencia y la
solidaridad antes que la rivalidad, la competencia y el ser exitoso-a. La
conviviologìa sería uno de esos costados.
La
Orientación Escolar y vocacional ene este casi medio siglo, no solamente ha
abierto un camino sino una autopista, no simplemente ha aportado granitos de
arena sino glebas de la misma, exclusivamente ha aprendido a vivir como ser
acuático, terrestre y aéreo, sino que se ha provisto como ser anfibio, porque
se mueve en los distintos lenguajes. A lo largo de esa autopista, al interior
las glebas, en lo alto de los aires, en lo profundo de las aguas y en espinoso
lado de la plataforma continental, todavía nos queda un país de
fondo por descubrir en medio del desastre, una Colombia secreta que ya no cabe
en los moldes que nos habíamos forjado con nuestros desatinos históricos.
Las
orientadoras y los orientadores no podemos olvidar, que Colombia está
aprendiendo a sobrevivir con una fe indestructible, cuyo mérito mayor es el de
ser más fructífera cuanto más adversa.
Y ese es el terruño donde la criatura ha nacido, ha crecido, se ha
desarrollado, se rejuvenece, es la patria en la que debe seguir vigorosa su
caminar, lenta pero segura o a ritmo de caracol: sin prisa pero sin pausa.
Bueno, y no
encuentro mejores palabras para honrar a la quincuagenaria dama que evocando al
escritor de Aracataca, para advertir que: "La vida no es la que uno vivió, sino la
que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla". En ese sentido,
confieso que los heterogéneos relatos puestos en este primer documento y en el que aparecerá la próxima semana, no son más que
un recuerdo parcial de las vivencias en el ejercicio del Trabajo social, en el
escenario de la Orientación escolar; por lo tanto, la narrativa obedece a unos
momentos históricos específicos y así debe comprenderse.
Con Eduardo Galeano en Cartagena/97 |
El sentido de su publicación se puede precisar con la
ayuda de Eduardo Galeano cuando asevera que "la única manera para que la
historia no se repita es manteniéndola viva", sobre todo para quienes
están ingresando al magisterio y para quienes cursan estudios en la normal y en
la universidad. En este lisonjero recuerdo faltan muchos episodios del pasado y
del presente, sobre todo del último lustro. Sobre esas carencias, no dudo, que
los lectores y sobre todo los orientadores coadyuvarán con sus narrativas, para completar la obra y
demostrarle a la encantadora dama que: “El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que
se quiere, sino en querer siempre lo que se hace”. Y esta es una demostración
de querer lo que uno hace.
El Legado en el Distrito Especial y Capital (próxima entrega)
* Algunos de los
elementos tomados en este escrito corresponden al trabajo de grado realizado
por: SIERRA MIGUESES, Flora Stella. Estudio comparativo sobre orientación y
consejería escolar en el sector oficial y privado de educación básica
secundaria D.E. de Bogotá. Bogotá : Universidad de la Sabana, 1985.
[1] LUCIO A., Ricardo “La
construcción del saber y del saber hacer”. En: Aportes 41. Dimensión
Educativa, Santafé de Bogotá: 1994 p.
42.
[2]Merece especial atención recordar que por
este tiempo el magisterio colombiano incursionó en una acción política denominada Movimiento Pedagógico de la
cual se obtuvieron muchas enseñanzas, entre otras la capacidad organizativa e
impulsora de prácticas distintas a las impuestas por le MEN y los organismos
multilaterales. Ver RODRÍGUEZ, Abel y otros (2002). Veinte años del
movimiento pedagógico 1982-2002. Entre mitos y realidades. Bogotá:
Cooperativa editorial magisterio/ Corporación Tercer Milenio. También la revista
Educación y Cultura, legado de esta acción de los maestros y maestras de Colombia.
[3] SIERRA MIGUESES,
Flora Stella. Estudio comparativo sobre orientación y consejería escolar en
el sector oficial y privado de educación básica secundaria D.E. de Bogotá. Bogotá:
Universidad de la Sabana, 1985.
Todo un placer, leer la Orientación como todo un bello poema.
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